Menos princesas y más heroínas

El papel de las mujeres en la industria de los videojuegos siempre ha sido un tema controvertido. No es el único, por supuesto, pero sí uno de los más candentes y, afortunadamente, uno de los que más ha avanzado en los últimos años. La línea virtual que divide a hombres y mujeres tanto en los estudios como en el propio universo de los juegos es cada vez más difusa, lo que se traduce en una mayor igualdad y en la posibilidad de encontrar títulos a los que es un verdadero gustazo jugar sin sentir que de algún modo hay personajes femeninos demasiado estereotipados, débiles o que funcionan como simple adorno.

 

Y es que, realmente lo único que demandamos de los personajes femeninos es que sean más realistas. Diciendo esto no quiero entrar en todo el tema de la sexualización: las mujeres tenemos pechos, vaya novedad. Lo que chirría, es que un personaje aparentemente fuerte, por vender más copias vaya enfundada en un minúsculo bikini correteando por el desierto (si, hablo de Kojima y su “desafío para cosplays”). Tampoco quiero entrar en juegos que son una parodia en sí mismos, como Lollipop Chainsaw, y que perderían la mitad de su encanto si su protagonista fuera en chandal con textura de terciopelo.

 

De lo que hablo es de la necesidad de abandonar el tópico de “es mujer, es sensible y emocional”, como si los hombres no pudieran ajustarse a esas características o como si las mujeres no pudieran plantar cara a una, por ejemplo, invasión alienígena con una armadura y mucho valor, o ir a salvar a un príncipe en apuros.

 

Los hombres y las mujeres somos iguales y a la vez no: no debemos enfocarnos a la hora de crear personajes en los estereotipos de género, sino en los distintos enfoques que podemos dar a una historia según el carácter de un personaje, que debería ser independiente de su sexo.

 

La buena noticia, es que cada vez son más las historias que usan estos personajes completos, redondos, y que podrías cambiar de género sin ver un cambio significativo o pensar que algo no cuadra. Como jugona, señalaría dos ejemplos de esta cuestión: el trabajo de Bioware y el de Ubisoft.

 

Los estudios creadores de sagas tan populares como Mass Effect o Assassin's Creed son un modelo de como crear historias profundas con personajes femeninos capaces de sorprendernos, llevando a sus espaldas en ocasiones gran peso del argumento, o en su defecto con personalidades fuertes y poderosas. Y precisamente donde podemos darnos cuenta es en ese cambio de género que os he dicho antes. Si Tali, por poner un ejemplo, de la saga Mass Effect fuera quariano, ¿qué diferencia habría? Lo mismo ocurre por ejemplo con la elección del género de nuestro o nuestra Comandante Shepard, que nos permite introducirnos en la historia de manera completa sin importar este factor.

 

Respecto a la saga Assassin's Creed, ¿quién no se pasmó con el giro argumental referente a Lucy Stillman? Y aquellos que estéis jugando o hayáis acabado ya Assassin's Creed IV: Black Flag, habréis notado ya el impecable papel de varios personajes femeninos, algunos “por sorpresa”, pero no entraré en detalles por evitar spoilers al respecto.

 

Son, en definitiva, detalles que gusta notar en un juego. Puede atraerte más o menos en temas de historia, de jugabilidad, de gráficos o de mil aspectos más, pero difícilmente podrás echarles en cara problemas con esta cuestión, y por ello no me tiembla el pulso en afirmar que son espejos en los que muchos creativos de la industria deberían echarse una miradita: sólo pueden ganar.

Publicaciones relacionadas

Cerrar