Mirando a los clásicos

Mirando a los clásicos

La industria del videojuego se está apoyando, en los últimos años, en esos clásicos que le dieron fama. Las principales compañías del sector no solo no están arriesgando en la creación de nuevas franquicias con las que sorprender a los usuarios, llevándolas a apostar continuamente por las remasterizaciones de rigor con las que asegurar el tanto, sino que están protagonizando una evidente mirada al pasado con diversos objetivos en el horizonte.

El caso más inmediato es el de la nueva versión de la Nintendo Entertainment System. En plena campaña promocional de la consola híbrida Nintendo Switch y pocos días antes de la llegada de la próxima entrega de Pokémon, Sol y Luna, a Nintendo 3DS, la Gran N lanza la llamada NES Mini. Se trata de una reedición de la mítica consola de la compañía que incluye treinta de los juegos más populares que la consola albergó a lo largo de los años y que cualquier usuario desearía volver a probar.

Incluso en unos meses tan fructíferos como los que, previsiblemente, se avecinan en las oficinas de Nintendo con la campaña navideña en el horizonte, la multinacional japonesa cree adecuado devolver al mercado una versión reducida y más accesible de una máquina que le proporcionó grandes alegrías en el pasado. Sin embargo, en esta ocasión los jugadores deberán prescindir de los cartuchos y acceder a cada uno de los títulos, disponibles en la memoria interna, desde el propio menú.

Nintendo no ha sido la única en subirse a este barco de los clásicos, para el que también ha comprado un pasaje la icónica Mega Drive de Sega. La compañía decidió comercializar hace unos meses tanto una versión de la consola de sobremesa como una portátil, pese a que las prestaciones de ambas no estuvieron a la altura de lo esperado en relación al sonido. La calidad sonora fue tan mediocre que incluso las conocidas melodías de juegos como Sonic se percibían modificadas.

No obstante, la consola original que los jugadores europeos pudieron disfrutar en 1990 regresará próximamente. Aunque por el momento solo se venderá en territorio brasileño, Tectoy ha anunciado la reedición más fiel de Mega Drive hasta la fecha, que leerá los cartuchos clásicos y también incluirá 22 juegos preinstalados. Sin duda, la compañía ha aprovechado una oportunidad única para revitalizar sus franquicias más populares, que de nuevo volverán a estar en manos de sus incondicionales.

Aunque de momento no se ha subido al carro de este boom de lo retro con una nueva consola, Microsoft también sigue esta tendencia desde el pasado año con la creación del programa de retrocompatibilidad de Xbox One. Desde entonces, los usuarios de la máquina de actual generación de la compañía han podido disfrutar de un catálogo cada vez más nutrido y, lo más importante, gratuito si el jugador dispone de la copia original de Xbox 360 y no requiere la compra digital.

Los clásicos de la Xbox original, llegada a Europa en marzo de 2002, no forman parte, al menos por ahora, del listado de videojuegos disponibles, aunque la disposición de la compañía estadounidense es favorable. Así lo ha manifestado en repetidas ocasiones el máximo responsable de Xbox, Phil Spencer, que pese a no estar trabajando en ello se trata de un deseo, compartido por un gran número de usuarios, que podría cumplirse en el futuro.

La competencia directa también lleva explorando, desde unos años, el regreso de sus títulos más exitosos. Primero en PlayStation 3, donde los usuarios aún pueden adquirir juegos de PlayStation 1 a través de PlayStation Store. Algo similar ha ocurrido en la consola de actual generación, PlayStation 4, donde Sony ha permitido disfrutar, vía emulación y previo pago, de algunas de las propuestas más interesantes de PlayStation 2, reservando los videojuegos de la primera máquina exclusivamente a la mencionada PlayStation 3.

Aunque es posible que la compañía japonesa incorpore esta opción a su consola más reciente, es evidente que la decisión obedece a intereses comerciales. De este modo, aquellos que deseen seguir jugando a sus títulos favoritos de PlayStation 1 y la sucesiva deberán disponer de ambas plataformas en óptimas condiciones. Esta es, sin duda, una de las motivaciones de estas desarrolladores y distribuidoras, que siguen viendo en sus clásicos una inagotable fuente de beneficios.

En cualquiera de los casos, incluido el de la recién estrenada NES Mini, las compañías obtendrán ingresos por sus nuevas apuestas mientras siguen obteniendo un notable rendimiento económico de sus videojuegos clásicos, que aseguran la tranquilidad de sus máximos responsables ante un contratiempo eventual. Al mismo tiempo, quizás se persiga otro objetivo con el que asegurar la satisfacción del usuario.

No solo de aquellos jugadores de la vieja escuela que ven cumplidos sus deseos con estas alternativas jugables destinadas a exprimir el pasado de una industria falta de ideas, sino de todo un público que encuentra en estos títulos clásicos el complemento ideal para un catálogo en ocasiones escaso. De este modo, las compañías pueden seguir lucrándose con sus clásicos mientras amplían las opciones de sus fieles seguidores, que en los últimos años están experimentando una llamativa falta de exclusivos en la mayoría de plataformas.

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