Moralidad y videojuegos: cómo influyen las elecciones del jugador

La toma de decisiones dentro de un videojuego tiene dimensiones más profundas que el mero hecho de entretener.

Detroit Become Human

La libertad y la oportunidad de ser dueños de nuestras propias elecciones han sido temas de discusión desde que el ser humano tiene consciencia de sí mismo. Si bien en el mundo real, las personas se rigen por ciertos valores éticos, dentro de los videojuegos es donde hará aparición la auténtica naturaleza del ser humano.

Este recurso ha sido explotado, como no podría ser menos, por los videojuegos desde que dio comienzo el siglo XXI. Los avances tecnológicos en el campo de desarrollo de videojuegos hizo posible ramificar una historia hasta tal punto que podría alcanzar distintos desenlaces dependiendo de cada jugador. Y es precisamente esto, lo que hace que los videojuegos, en ocasiones, destaquen muy por encima del cine en cuanto a conexión con sus espectadores o jugadores. La sensación de tomar el control de la historia, independientemente de si es real o no, satisface enormemente a quienes se ponen al mando de ella.

No obstante, el hecho de adentrarnos en un mundo ficticio, donde no seremos juzgados, nos puede llevar en ocasiones a tomar decisiones moralmente incorrectas como asesinar, robar o encaminar la historia a un desenlace turbulento y destructivo. Al igual que en el mundo real, no hay acción sin consecuencias, aunque por suerte, siempre tendremos la opción de rejugar la partida para experimentar distintas líneas argumentales. Podemos seguir la senda del bien o el mal, y si no nos convence, bastará con reiniciar la partida.

Los juegos de Bethesda como la saga Elder Scrolls o Fallout, hace buen uso de la posibilidad de forjar un personaje en base a nuestras elecciones. Marcus Schulzke, estudiante de ciencias políticas en la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, ha estudiado cómo se puede incorporar la elección moral en los videojuegos, particularmente Fallout 3 y añade:

La participación de los jugadores en los mundos de fantasía permite que los videojuegos sirvan para el propósito catártico que Aristóteles tenía en mente, pero también les da una función educativa que no anticipó. La interactividad convierte a los juegos en un escenario en el que los jugadores pueden experimentar con diferentes formas de resolver problemas morales.

Los juegos de Telltale también se basan en esta dualidad, aunque en cierta forma, sus tomas de decisiones pueden llegar a estar bastante limitadas para guiar al jugador a una serie de acontecimientos clave programados. Dentro de este grupo se encuentra la saga The Walking Dead, donde tendremos que tomar duras decisiones que afectarán a la vida de personajes con los que forjaremos fuertes lazos emocionales. Un viaje por la supervivencia que pondrá a prueba a cada jugador de la forma más emotiva posible.

Chloe y Max

No siempre se puede satisfacer al jugador

El estudio Dontnod también incorpora la toma de decisiones para escoger la senda de nuestro personaje en Vampyr. De esta forma, sentimos que estamos al mando de la vida de ese personaje en su máxima expresión. Controlamos sus actos hasta tal punto que acabará influyendo en la historia. Esto también pudimos verlo en otras sagas como Mass Effect, El Poder de la Fuerza o Caballeros de la Antigua República, donde la experiencia cambia si estamos bajo la piel de un Sith o un Caballero Jedi.

Life is Strange, también desarrollado por Dontnod, popularizó junto con Heavy Rain y Beyond: Two Souls el género. No obstante, la toma de decisiones dentro de este juego no alcanzan el nivel de indecisión moral que pueden tener sus compañeros. Aunque en ciertas ocasiones tendremos que decidir sobre la vida y la muerte de algún personaje, el aura de inocencia que envuelve a la saga Life is Strange no logra satisfacer a los jugadores más exigentes que buscan consecuencias reales en sus actos. Esto es algo que sí podemos encontrar en el juego de terror Until Dawn, donde la posibilidad de que todos nuestros personajes sufran una muerte cruel nos acompañará durante toda la partida.

Y no podría faltar toda la obra de David Cage, creador de los citados Heavy Rain y Beyond: Two Souls, cuyo lanzamiento más reciente se ha convertido en todo un referente de narrativa con múltiples ramificaciones. Detroit: Become Human nos introduce en la piel de robots creados a la imagen y semejanza del hombre cuya inteligencia artificial empieza a desafiar a la consciencia humana. Con hasta cuarenta finales distintos, Detroit nos hará elegir un bando: humanos o divergentes, para de esta forma liderar la lucha por la libertad de los robots o, en caso contrario, dejar que el ser humano siga teniendo poder sobre la IA.

Experimentar distintas moralidades nos aporta una visión más amplia

Daniel M. Shafer, de la Universidad de Baylor, Texas, discute las opciones morales de juegos como Deus Ex: Human Revolution, al tiempo que examina el tema de nuestro propio código moral personal. Daniel dijo en su reseña de Media Psychology que:

Las elecciones morales que hacemos en el mundo real dependen, al menos en parte, de nuestro sentido o código moral personal. Sin embargo, la pregunta pertinente en un estudio como este es cómo el juicio moral y la elección del mundo real se traducen en el mundo de los juegos de ficción. Hay evidencia de que los jugadores tienen respuestas emocionales reales a los personajes de los videojuegos, tratándolos como seres sociales. Debido a que los jugadores de videojuegos violentos están obligados a matar a otros seres sociales, es comprensible que jugar videojuegos violentos pueda causar problemas emocionales y morales muy reales para esos jugadores.

Todos estos juegos nos hacen vivir experiencias únicas que no viviremos en la vida real. Según la ética de la virtud aristotélica, la moralidad no es una cuestión de aprender leyes universales, sino aprender a ser bueno al fortalecer la propia sabiduría práctica hasta el punto de que es capaz de resolver dilemas morales a medida que surgen.

Los jugadores reportan un mayor disfrute al jugar juegos violentos, y no sienten que cometer violencia en el juego esté mal. Es lógico que las reacciones de los jugadores a las situaciones morales en los videojuegos estén ligadas a su propio sentido personal de moralidad. así como otras actitudes individuales. El sentido de moralidad de un individuo puede variar mucho, pero existen enfoques tanto normativos como descriptivos de los estándares morales de un individuo.

La sabiduría práctica es esencial incluso para aquellos que creen en un código moral, ya que es la habilidad que nos permite reconocer cuándo aplicar una regla particular. A eso le sumamos la catársis que nos provoca vivir estas historias, y tenemos un motivo más de alabanza para los videojuegos como medio educativo además de artístico.

Fuente.

Marina Martínez

Graduada en Filología Alemana y amante de los idiomas, literatura, tecnología y videojuegos. Me gusta crear contenido relacionado con aquello que me apasiona.

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