OPINIÓN: De Blades y sexismo, el debate de Xenoblade Chronicles 2

Viernes 1 de diciembre. Monolith Soft vuelve al ruedo de los videojuegos con el esperado Xenoblade Chronicles 2. El título recién llegado a Nintendo Switch supone la tercera entrega, segunda numerada, de una saga que todos conocimos en los tiempos de Wii gracias a un chaval llamado Shulk y a una peculiar espada de nombre Monado. Hay ganas, muchísimas, de lanzarse a una aventura que promete ser tanto o más grande que la original.

El recién llegado había levantado muchas expectativas. Su planteamiento, similar al de su antecesor numerado, prometía traer a los amantes del género una gran dosis de JRPG tejida a partir de un patrón totalmente marcado por el estilo oriental. Desgraciadamente, todos sabemos lo que esto puede significar. Y es que, cuando los japoneses se ponen manos a la obra, pueden llevar a cabo ideas tremendamente originales, pero también son capaces de idear diseños que, sin duda, son imposibles de dejar pasar por alto.

Y ese es el caso protagonizado por la creación de Risa Ebata. Esta japonesa es la autora de UrsulaDahlia, uno de los Blade que los jugadores pueden conseguir durante la partida (a través de un sistema completamente aleatorio, similar a los Gacha) y que ha desatado la ira de gran parte de la comunidad por lo desproporcionado de su cuerpo y por el marcadísimo tono sexual con el que se le ha dotado.

Las críticas, totalmente legítimas y lógicas, señalan a este personaje como algo totalmente fuera de lugar. Lejos de valorar que tenga un estilo peor o mejor, lo cierto es que el problema es más que evidente. Y es que se ha vuelto a ese tan manido recurso de la «cosificación» de la mujer que tanto se ha estilado en el sector, sobre todo durante la década de los 90.

Es evidente que cosas así son totalmente innecesarias. No hace falta introducir personajes con proporciones desmesuradas para hacer de reclamo en un juego, y menos en uno tan rico y vasto como es Xenoblade Chronicles 2. Pero lo cierto es que, realmente, el caso de Dahlia no es un reclamo, es algo que se ha magnificado a través de la viralidad de redes sociales hasta llegar al punto de que muchos usuarios han creído que se trataba de un personaje principal. Y nada más lejos de la realidad.

Se está exacerbando tanto el caso de este Blade que se está generando una cortina de humo capaz de tapar todo lo que se esconde dentro del cartucho de juego. Admitámoslo, el morbo vende, y es muy sencillo compartir algo o lanzarse a hacer una crítica sin mirar qué hay realmente (de ahí que luego haya grupos que tengan que dedicarse a contradecir numerosos bulos que surcan la red). Con esto, servidor no quiere decir que este caso no sea veraz, porque el personaje existe y está ahí, tan exagerado como lo habéis visto en esa foto que ha dado la vuelta al mundo. Sin embargo, es posible incluso no toparse con él, o ella.

El continuo señalamiento está dotando de una grandísima importancia a una figura con la que el jugador puede ni siquiera encontrarse durante la partida (el que escribe estas líneas ha superado las 90 horas y la ha conocido por Twitter), y lo que es peor, está mutando hacia una crítica no solo del Blade en cuestión, sino del juego en sí. Tampoco vamos a engañar a nadie, hay un par de casos que, sin llegar a este límite que parece caricaturesco, también están cargados de curvas; pero funcionan a la perfección como parte de la trama y tienen un crecimiento y una personalidad que dejan atrás la idea de mujer despampanante.

Con esto, lo que buscan señalar estas palabras es que tenemos excesiva facilidad para lanzarnos hacia lo malo y, si bien vuelvo a recalcar que criticar ese diseño es tan legítimo como hacerlo con cualquier otro aspecto del videojuego, no estamos pasando de rosca con algo casi suplementario. Es más, ni siquiera es posible hacer una crítica general al apartado artístico ya que es exageradamente rico. De hecho, esta riqueza es algo buscado por sus responsables, que decidieron acudir a la pluma de numerosos artistas nipones para contar con sus diseños. De ahí la aparición de Tetsuya Nomura y de otros tantos casos entre los que se encuentra este del que estamos hablando.

Quizá, y solo quizá, antes de seguir tildando a Xenoblade Chronicles 2 como un videojuego sexista y una lacra para la figura de la mujer, deberíamos introducirnos más en él y echar un vistazo a lo que plantea para los jugadores. Puede que así entonces descubramos que Dahlia es una millonésima parte (exagerada a rabiar, eso sí) de un conjunto que va muchísimo más allá. Estamos ante uno de los mejores RPG de 2017 y estamos obviando todo lo que ha traído Monolith Soft para fijarnos tan solo en algo que, insisto, es totalmente criticable, pero no ha de empañar a todo lo que lo acompaña.

Es más, sería mucho más recomendable echar un vistazo e informarse para volcar las críticas a otro punto donde se tendría que hacer hincapié. Nos estamos dejando llevar por la presencia, y resulta que la esencia ha sufrido importantes cambios en su viaje de Oriente a Occidente. Y si no, echad un vistazo a la versión japonesa y en cómo se llama ahí al Arquitecto, o incluso a los Titanes. Es posible que os llevéis alguna que otra sorpresa…

Para concluir, mirad el caso de NieR: Automata y lo que propició la apariencia de 2B, y luego pensad en todo lo que ha supuesto el título del excéntrico Yoko Taro. Ahora, pensad en frío y tratad de hacer un ejercicio de crítica con Xenoblade Chronicles 2 tras haberlo jugado. Hasta entonces, mejor dejar las etiquetas.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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