OPINIÓN: Las ediciones coleccionista, el último filón de la industria

En los últimos tiempos hemos asistido al auge de las ediciones coleccionista. Lo que hace unos años era considerado una situación excepcional, actualmente se ha convertido en la manera habitual de distribuir los títulos más comerciales de cuantos nos ofrece la industria del videojuego. Además de la edición estándar, las compañías del sector apuestan por ofrecer un plus a aquellos usuarios que no se conforman con el contenido básico.

Dado el filón en el que se ha convertido esta técnica, no es de extrañar que el precio de este tipo de ediciones también se haya incrementado exponencialmente conforme han pasado los años. Hasta hace relativamente poco era impensable desembolsar en torno a 150 euros por un videojuego aunque incluyera una figura u otros complementos, físicos o digitales, con los que completar la experiencia. Sin embargo, hemos comprobado cómo los aficionados pagan gustosos hasta incluso agotar las existencias.

Este es un hecho remarcable dado que, cada año, los usuarios pueden tener acceso a decenas de estas ediciones coleccionista. Ejemplos de ello son la de Nier Automata, Resident Evil 7 o Mass Effect: Andromeda, que contaban con algunos elementos muy llamativos con los que ganarse la atención de los gamers. Pese a contar con una figura muy pequeña, la Collector’s Edition del primero de los juegos mencionados tenía un precio recomendado muy elevado, aunque era la réplica de la mansión de la edición de Resident Evil 7 la que rondaba los 200 euros.

Por su parte, la última entrega de la saga Mass Effect propició el lanzamiento de una pseudoedición coleccionista que incluía una versión teledirigida del vehículo Nomad aunque, irónicamente, prescindía del propio videojuego. ¿Estamos llegando a un punto en el que estos complementos son incluso más importantes para el comprador que el juego en cuestión? Ese parece ser el pensamiento de algunas empresas, que priorizan el resto de contenidos y los ofertan, cada vez, a un coste mayor para el usuario.

Si a ello le sumamos una estrategia comercial cada vez más de moda, los ingresos de las desarrolladoras pueden incrementarse de manera radical. Es el caso de esas ediciones coleccionista que solo pueden adquirirse a través de la tienda oficial de la compañía, eliminando intermediarios para proporcionar un beneficio mayor. De este modo, el resto de plataformas de venta solo pueden distribuir las ediciones estándar, que salen a la venta a un precio mucho menor que sus hermanas mayores.

Un ejemplo de esta situación cada vez más común lo podemos hallar en algunas de las ediciones de Assassin’s Creed Origins, que contará con hasta tres variantes además de la edición básica. Dos de ellas solo estarán a disposición del usuario a través de la web de Ubisoft, que ha fijado el precio de la más limitada en 800 euros. Un importe al alcance de muy pocos que, sin embargo, sirve para evidenciar el incremento tanto en la fabricación de este tipo de ediciones como de su precio de venta, cada vez mayor dado el creciente interés del público.

En cualquier caso, la mayoría aún pueden comprarse en los puntos de venta habituales, tal y como hemos podido comprobar recientemente con Metroid: Samus Returns o Mario + Rabbids: Kingdom Battle, que en estos momentos aún está disposición de todos aquellos dispuestos a desembolsar poco más de 160 euros, cuando el precio de la edición estándar es aproximadamente de 53 euros. ¿Una figura, el CD de la banda sonora y unas tarjetas tienen un valor real de unos 100 euros? Seguramente no, pero el usuario actual está dispuesto a pagarlos.

Otro llamativo ejemplo lo encontramos en la coleccionista de Sonic Mania, que solo ha podido adquirirse en formato físico a través de su edición más completa. Aquellos que quisieran disfrutar únicamente del videojuego han tenido que conformarse con la versión digital, reafirmando así que el beneficio real de las desarrolladoras se encuentra en las ediciones de mayor coste. Próximamente también podremos disfrutar de la edición especial de Wolfenstein II: The New Colossus, por lo que parece que esta estrategia de ventas aún tiene mucho futuro por delante.

Lamentablemente, incluso en el rango de precios en el que nos estamos moviendo podemos hallar casos de lo más cuestionables. En los últimos días, a través de los primeros unboxings hemos podido ver cómo la edición coleccionista de Marvel vs. Capcom: Infinite, que incluye la réplica de las gemas del infinito además de varias figuras, no tiene la calidad esperada. Las piedras parecen más bien huevos de colores totalmente uniformes y, por su parte, figuras como la de Capitana Marvel poco tienen que ver con los diseños mostrados durante la campaña promocional.

Sin embargo, no se trata de una situación excepcional. Los seguidores de la saga The Witcher recordarán, con horror, el aspecto que lucía la figura de Geralt de Rivia correspondiente a la Collector’s Edition de la tercera entrega. El pintado era llamativamente descuidado, motivando la queja de gran parte de los compradores. Es evidente que, pese a estos contratiempos, las ediciones coleccionista parecen haberse instaurado en una industria que, afortunadamente, cada vez puede permitirse el riesgo de apostar por presentaciones más elaboradas aunque no necesariamente aptas para todos los bolsillos.

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