OPINIÓN: Sexo, censura y videojuegos

Sexo, censura y videojuegos

A lo largo de los años hemos visto cómo Steam ha baneado a un amplio surtido de títulos por incluir contenido erótico que, al parecer, no se ajustaba a los estándares que Valve había determinado para su plataforma de videojuegos digitales. Algunos de ellos eran simplemente apercibidos mientras otros eran retirados del portal hasta que sus respectivos responsables corrigieran el problema en cuestión. Precisamente hace unos días vivimos el último capítulo de este controvertido serial.

Los chicos de Eek! Games veían cómo los mandamases de la plataforma baneaban al popular House Party, un videojuego que desde el pasado 30 de junio había obtenido el respaldo de un buen número de usuarios pese a encontrarse en su versión de acceso anticipado. El objetivo de esta propuesta de corte independiente no era otro que llevar a nuestro protagonista a una fiesta y mantener relaciones sexuales con algunas de las invitadas a dicho evento.

Como imaginarás, la mecánica de juego no se reducía a la descripción de la acción, sino al desarrollo del propio acto. Para alcanzar este nivel, el usuario debía recurrir a su labia, al chantaje e incluso a la violencia con el resto de invitados, por lo que la polémica no tardó en salpicar al videojuego. Tras recibir diversas quejas por “pornografía”, Steam no dudaba en retirar el título hasta que el equipo de desarrolladores tomara cartas en el asunto.

Sorprendentemente, el estudio no tardaba reincorporar House Party a la plataforma, aunque con un cambio sustancial respecto a su versión inicial. Cada vez que aparecía en pantalla alguna de estas secuencias eróticas, el sistema superponía automáticamente una franja negra que tapaba toda la acción con el lema “censurado”. De este modo, Eek! Games decidía autocensurarse para seguir teniendo acceso al gran escaparate que es el portal de Valve, donde continúa en estos momentos.

Esta situación nos ha llevado a pensar los motivos reales por los que videojuegos como este son retirados de Steam, sobre todo si tenemos en cuenta que otras propuesta similares permanecen en la plataforma sin mayor inconveniente. ¿Dónde está el límite para determinar qué juegos son o no aceptables? Si tenemos en cuenta el componente erótico, la lista de títulos independientes con alta carga sexual es interminable.

Podemos hallar ejemplos en títulos tan inocentes como HuniePop, un videojuego de puzles donde las azafatas que nos presentan los diferentes niveles no dudan en quitarse la ropa como recompensa al buen hacer del jugador. ¿Es apropiado este tipo de contenido en la web de Valve? Si tratamos de responder a esta pregunta de la manera más objetiva, probablemente resulta tan apropiado como cualquier otro tipo de juego en la plataforma, sea del género que sea.

Al fin y al cabo, Steam incluye una recomendación por edades y una serie de etiquetas con el objetivo de que el usuario pueda conocer la temática del juego incluso antes de adquirirlo. En el caso de House Party, el acceso a la ficha está condicionado por la edad que el usuario indique previamente. Además, en la página del videojuego podemos leer advertencias de “contenido sexual”, “desnudez” e incluso de “no apropiado para el trabajo”. De este modo, cualquier jugador sabe a qué se enfrenta si decide comprar y posteriormente acceder al título.

Teniendo esto en cuenta, no debería haber diferenciaciones basadas en matices de ningún tipo para clasificar un videojuego como apto o no apto para el usuario. No nos referimos únicamente a aquellas propuestas con contenido erótico, que parecen medirse con un baremo diferente dependiendo del caso, sino a cualquier juego disponible en la plataforma. ¿Por qué había de limitar Steam el contenido al que un jugador mayor de edad puede acceder desde su ordenador?

De hecho, podemos encontrar miles de videojuegos con violencia explícita que nunca están en el centro de la polémica e, insistimos, tampoco deberían por qué estarlo. Mientras un proyecto haya superado todos los cortes previos y su contenido no suponga el incumplimiento de ninguna ley, cualquier usuario mayor de 18 años debería poder disfrutar de cualquier tipo de juego pese a contener acciones o mecánicas controvertidas e incluso de discutible gusto.

¿Acaso títulos tan aclamados como Grand Theft Auto V, por poner un ejemplo conocido por todos, no incluye referencias o situaciones objetivamente criticables? Cabe recordar que, en todos los casos mencionados, nos encontramos ante simples videojuegos. Si constan de la recomendación por edades adecuada y están correctamente indicados para su público objetivo, nada debería impedir que un usuario acceda a su contenido si eso es lo que desea.

No obstante, en ocasiones cabe recurrir a medidas poco ortodoxas para eludir actuaciones en contra de la libertad del jugador. Nos referimos, precisamente, a la decisión tomada por Eek! Games en relación a House Party. En un giro muy interesante de los acontecimientos, los desarrolladores no se han limitado a autocensurar su trabajo sin antes idear una estrategia que permita disfrutar del título sin restricción alguna. Para solucionar este inconveniente, el estudio ha puesto a disposición de los usuarios, a través de sus propias vías, un parche que anula la censura actual.

De este modo, todo aquel que lo desee puede adquirirlo en Steam, descargarlo y, posteriormente, instalar la correspondiente actualización para jugar como si nada hubiera ocurrido. ¿Es ético orquestar este tipo de acciones para esquivar medidas como las adoptadas por Valve? Lo único seguro es que, gracias a la decisión de los desarrolladores, cualquiera de los usuarios interesados tendrá la ocasión de acercarse a este controvertida propuesta para mayores de edad sin ningún tipo de impedimento externo.

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