¡OUYeAh!

Vamos a jugar a un juego divertidísimo socios: ser bipolares. Pero solo un ratito que luego cansa. Depresión y euforia, eso es Ouya para nosotros.

Para que estemos todos al mismo nivel y no perdáis la partida antes de empezarla, deberíais leer el manual de instrucciones “Todas las claves sobre Ouyaantes de empezar a jugar.

¿Preparados? La baza fundamental para llevar esta consolita Android a casa es su precio: 97 euros. Es prácticamente imposible encontrar por este precio una máquina medianamente potente o un dispositivo Android que pueda hacer sus funciones por este dinero. Con el cubito de rubik Android estamos montando un centro multimedia en el salón sin tener que vender un riñón en el mercado negro y además convertiríamos nuestra tele en una ansiada Smart TV (tele con Internet) sin demasiadas complicaciones.

Pero el precio no lo es todo, amigos. Por poco más, un teléfono móvil te hace exactamente lo mismo que Ouya, más ahora que casi todos los terminales tienen salida HDMI que te permite conectarlos a la tele y operar todos los servicios desde nuestro smartphone.

Sin embargo, Ouya es un dispositivo creado específicamente para hacer una función concreta, jugar. Igual que Martin Scorsese no te va a filmar una película con un teléfono móvil, a los hardcore todavía nos cuesta entender el concepto de jugar en un teléfono.

Pero claro, un móvil es un todo en uno muy variado que no se queda lejos de las especificaciones de Ouya. Y además tiene Whatsapp y puedes llamar por teléfono, y es portátil. Ouya no.

Aunque Ouya puede radicar su interés en varias cuestiones más: por lo que se promete, es completamente modificable, por lo que los peceros van a divertirse maquillándola hasta que no quede rastro de su belleza original. Y lo lógico es que no sufra la renovación continua y constante del dispositivo completo como bien pasa con los móviles, que en menos de lo que tardas en escribir Schwarzenegger de memoria ya tienes que tirar el cacharro a la basura y comprarte uno nuevo si quieres aguantar el tipo con los juegos.

Pero claro, por ese precio, estará mucho más cerca en potencia de los smartphones que de las consolas grandes, y a mi me gustan los grandes títulazos.

Sin embargo, si cuenta con Google Play, que seguro que contará, hay tropecientas millones de aplicaciones y juegos gratuitos y, cuándo no lo son, tienen un precio muy competitivo.

¿Deberíamos comprarnos Ouya y cambiar de religión jugona? Y yo que sé, solo estoy jugando a ser bipolar. Pero emociona que la gente haya financiado una consola.

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