Póngale un diez

Tras más de 20 años de prensa especializada en el videojuego, lo más representativo de ella sigue siendo un número. Esa nota que se pone a un título cuando se realiza un análisis y que tanto para prensa como para lectores como para industria es, en la gran mayoría de los casos, la razón de ser principal de los medios de comunicación especializados, su leitmotiv.

Ese valor numérico del 6 al 10 que todos usamos como guía, como comparación e, incluso a veces, como arma arrojadiza. Que si mis notas son más bajas que las tuyas, que si la saga que me gusta nunca baja de un 90 en Metacritic. Tal punto alcanza la importancia de las notas que a menudo es el principal debate en relación a un juego. Cada vez que la revista británica Edge otorga un 10, es noticia, dada la fama de “dura” que tiene al poner sus puntuaciones. Cuando un título no alcanza en Metacritic (una web que hace la media de las notas de la mayoría de los medios profesionales de todo el mundo) la nota que se esperaba, también es noticia. Cuando algún medio de comunicación se desmarca y pone una nota diferente al de los demás, es noticia.

Está claro que a gran parte del sector, y por él entendemos prensa, compañías y lectores, es lo que más le importa. Nuestra web de referencia lanza el análisis del juego más esperado y antes de leer nada vamos a ver la puntuación. El primer vistazo a nuestra revista mensual preferida cuando la compramos, ese que damos del quiosco a casa, nos lleva a la sección de análisis, que pasamos rápidamente para ver qué notas le han puesto a los juegos de ese mes: “Le han puesto un siete a tal juego, debe ser malísimo”; “Tienen varios nueves, estos están comprados”; “¿Cómo pueden darle sólo un 8 al nuevo juego de mi saga preferida?”. No nos engañemos, todas estas cosas se nos pasan por la cabeza cuando pensamos en las notas. Incluso se crean auténticos debates, como aquél que tuvo que sufrir la por desgracia póstuma Superjuegos Xtreme, cuando algunos de sus lectores calentaban los foros criticando que Zelda: Twilight Princess hubiese obtenido “sólo” un 8,9, cuando se merecía un “9”. ¿Realmente era tan importante esa décima?

Algunos periodistas no nos sentimos cómodos calificando con notas los juegos. ¿Cómo puntuamos? Siempre surgen las mismas preguntas ¿Es lo mismo un nueve en un juego de rol de DS que en uno de conducción de PS3? ¿Debe penalizarse un título porque dure sólo ocho horas? ¿Si el sonido es muy bueno y el juego peor, cómo lo valoramos?

Al final, el problema es de carencias de base a la hora de poder cuantificar todo lo que aporta un título. Es decir, de cómo tener en cuenta todos los elementos de un juego para ponerle una nota y que, a su vez, esta puntuación sea coherente con el resto de puntuaciones de tu medio. Estas carencias parten de algo tan sencillo como que un videojuego no es cuantificable y, por lo tanto, difícilmente puede ser puntuable atendiendo a un mínimo de coherencia.

Y no se puede cuantificar porque a la hora de ponerte a los mandos entran en juego sensaciones. Es una obra que, en el mejor de los casos, puede llegar a ser artística. No estamos hablando de lavadoras, de las que se pueden medir sus virtudes en función del consumo, del centrifugado o de lo que tarda en lavarte la ropa. Estamos hablando de productos culturales creados para divertir, para transmitir cosas. Nadie le pide a los críticos literarios o a los de cine que puntúen aquello que ven o leen, ¿por qué se lo pedimos a los videojuegos?

Si los videojuegos quieren ser tomados en serio por la opinión pública global, al igual que cine o literatura, empecemos por tomarnos en serio a nosotros mismos. Dejemos de poner ese numerito detrás del texto y valoremos aquello que se dice sobre el juego, que es lo realmente importante. En AlfaBetaJuega hemos roto con esa tradición, ya lo habrás visto en nuestros análisis. Te pondremos cada vez las cosas más fáciles para que, si no tienes tiempo de leerte todo el texto al menos te quedes con una conclusión. Pero creemos que reducir todo lo que aporta un videojuego a una cifra carece de sentido. Y no te preocupes, si un juego realmente merece la pena, lo notarás en la web. Nosotros apostamos a muerte por los grandes.

Twitter: @DavidNavarroB
 

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