¿Por qué sigue Adam Sandler haciendo comedias tan flojas?

Adam Sandler es un actor norteamericano que ha centrado su carrera cinematográfica en protagonizar comedias. Este cómico y músico curtido en el programa Saturday Night Live sólo ha abandonado el género para participar en dos dramas, Embriagado de Amor y En Algún Lugar de la Memoria, curiosamente sus trabajos más aplaudidos. Desde 1996 estrena una película al año y es uno de los actores más influyentes de Hollywood.

Adam Sandler cuenta con comedias exitosas como Ejecutivo Agresivo, Little Nicky, Un Papá Genial o El Aguador. Sin embargo, desde que estrenara 50 Primeras Citas sus películas no han hecho más que decaer en calidad y gracia, donde su aportación anual se define como una supuesta comedia familiar en la que pasa el rato con sus colegas y hace de sí mismo. Vale, eso es lo que ha hecho durante toda su carrera, pero al menos antes provocaba risas. El 27 de junio Adam Sandler estrena una nueva comedia junto a Drew Barrymore titulada Juntos y Revueltos, y según se puede ver en el primer tráiler, la cosa no tiene pinta de mejorar la tendencia.

En los últimos diez años, el actor ha estrenado catorce películas y ha conseguido encadenar el mayor número de comedias simplonas de su carrera, entre las que se encuentran sus colaboraciones con Kevin James, la cinta más floja (y aburrida) de Judd Apatow y las vergonzosas escenas compartidas con un Santiago Segura que se limitó a reciclar su interpretación del casposo Torrente en Jack y su Gemela.

Resulta paradójico que un actor que nunca había rodado una secuela (aunque prácticamente siempre hace el mismo papel) decidiera protagonizar precisamente Niños Grandes 2, la segunda entrega de su peor comedia, eso sí, con permiso de la mencionada Jack y su Gemela (a saber cuántos millones dio a Al Pacino para que accediera a rodar semejante despropósito).

Pero si Adam Sandler lleva tantas malas películas a rastras, ¿por qué sigue estrenando una cinta al año? Debe ser que en Estados Unidos su humor se entiende mejor o más bien que su humor flojo y facilón es el vehículo ideal para llevar a la familia al cine, una tendencia que sólo se ha roto con el estreno de Desmadre de Padre en 2012, en la que prometía recuperar el humor gamberro que le hizo famoso a finales de los 90, pero que se quedó en una inconsistente película llena de chistes zafios y situaciones escatológicas.

Es una verdadera lástima que este cómico se haya dejado llevar por el prototipo de comedia familiar diseñada por los grandes estudios de Hollywood y no prosiga innovando con películas divertidas. En especial las estrenadas entre 1998 y 2004, los mejores trabajos de toda su carrera. Esperemos que esta tendencia negativa cambie con el estreno en 2015 de Pixels, adaptación del fantástico corto de Patrick Jean que protagonizará junto al genial Peter Dinklage (Tyrion Lannister), ambos bajo la dirección de Chris Columbus (Harry Potter, Solo en Casa).

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