Prueba algo nuevo

Esto sí que no me lo esperaba, como dijo Karlos Arguiñano cuando se encontró un huevo con tres yemas. Resulta que no hay que negarse a probar juegos que crees que no te van a gustar, porque te puedes llevar alguna que otra sorpresa.

La semana pasada publicamos el análisis de Hatsune Miku Project Mirai DX para 3DS, juego del que me encargué personalmente de preparar el texto. Cuando me asignaron el título para jugarlo no las tenía todas conmigo, incluso en casa me decían “vas a jugar un juego de música de niñas”. Yo nunca me había adentrado en la saga, y a decir verdad, sabía bien poco de ella. No obstante, podéis estar tranquilos si leéis el análisis, puesto que me documenté como es debido para saber qué me esperaba y poder apreciar sus detalles. Lo contrario habría sido una violación al código periodístico.

Pues bien, llegó el momento de pulsar sobre el icono del juego dentro del menú de la consola y de repente me encontré con esa introducción tan marchosa y llena de color. Todo en el juego iba a ser nuevo para mí. No me suelo dejar caer mucho por eso que popularmente llamamos “japonesadas”, pero tampoco puedo negar que tenía curiosidad por ver qué tenía ese juego para mí. O para ver qué podría aprender de él. Soy un curioso nato y un amante de la música, así que quizás no saliese muy mal el experimento.

Lo primero que tienes que hacer es elegir uno de los avatares del juego para que te acompañe. Esto en principio me pareció algo anecdótico, ya que no esperaba darle mucho cariño al personaje. Estoy acostumbrado a juegos de sangre y acción, no me veía cuidando a un personaje mono. Sin embargo, ya que me decían que el juego era más bien femenino, elegí a una chica. Pensé “ya que lo hacemos, vamos a hacerlo bien”. Y poco después, que me aventuré a reproducir la primera canción.

La música sonó y a mí me resultó asequible. Me veía siguiendo el ritmo fácilmente. Será que llevo la música dentro, y como esta es la principal baza del juego, la sensación estaba siendo positiva. La canción terminó y conseguí la puntuación de A. Por encima de esa solo están la S y la S+, que es para auténticos expertos. Pero es más, las canciones fueron pasando una detrás de otra y en casi todas conseguía la misma puntuación. ¡Incluso llegaba a la S de vez en cuando! El juego se me daba bien. ¿Sería que me estaba gustando?



Cuando hice unas cuantas canciones seguidas me di un descanso musical y me fui con el avatar al centro comercial. Entre sofás, pósters del juego, lámparas y demás elementos para decorar el hogar que te dan, me encontré con figuras de Sonic y Opa-Opa, dos personajes clásicos de SEGA, además de una máquina recreativa de Virtua Fighter 2. ¡Oye, eso estaba muy bien! Estaba tan bien que quería tenerlo ya mismo. Y me lo compré con las monedas que había conseguido.

Vaya, estaba decorando mi casa, y yo que pensaba que no iba a hacerlo. Además, vi que se me habían desbloqueado otras diferentes. Una era muy cara, sería porque más que una casa parecía un lujoso chalet. Había comprado una serie de objetos que no podía colgar en la mía porque no había hueco en el techo ni había piscina. Seguro que en el chalet podría. Tenía que ahorrar para comprarlo.

Y así fui avanzando, tema tras tema, acumulando más monedas, comprando enredos para la casa, trajes para mi personaje, jugando con ella al Puyo-Puyo y otros minijuegos que vienen incluidos… Cuando me quise dar cuenta me había pasado el juego y tenía las 100.000 monedas que necesitaba. Entonces compré el acceso al chalet, colgué el ovni que había comprado, puse el pulpo en la piscina y me sentí realizado.

Una vez que lo acabé, me di cuenta que se me había pasado volando. Fue principalmente porque me había gustado la banda sonora. Me abrió una puerta a un estilo musical que jamás había explorado ni había pensado que me pudiera gustar. Lo cual me dejó con una pregunta dándome vueltas en la cabeza: ¿Cuántas cosas dejamos de descubrir y aprender por cerrarnos a probar cosas nuevas, por el yugo de las modas y por el qué dirán?

El último secreto que me quedaba por contarte es que esta música me ha gustado tanto que me encuentro escuchándola mientras escribo la columna. Espero que tú seas igual de valiente para aventurarte a probar algo nuevo y luego nos cuentes si te ha pasado lo mismo.

Publicaciones relacionadas

Cerrar