Purgatorio hexagonal

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Un segundo más, dos cambios de sentido, la música acelera y las formas cambian a tu alrededor. Lo que eran líneas ahora son bloques y se acercan cada vez más rápido. Avanzan inexorablemente para aplastarte. Tus reflejos te traicionan y has muerto. El game over es sólo la primera parada. La obligada parada. Bienvenidos a Super Hexagon.

Super Hexagon podría ser el purgatorio, donde muerte tras muerte una voz nos expulsa con un game over y nos recibe, tras sólo una pulsación con un again. Un “otra vez” que es nuestra condena. Representados por un triángulo que rota alrededor de un núcleo hexagonal, esquivamos frenéticamente las líneas que convergen hacia nosotros. El minimalismo se creó para definir los gráficos de Super Hexagon y los controles no pueden ser más sencillos: pulsando en el lado derecho de la pantalla rotaremos en ese sentido y pulsando en el lado izquierdo lo haremos en la dirección contraria. ¿Sencillo verdad?

Terry Cavanagh (VVVVVV) no diseñó Super Hexagon como un simulador del purgatorio, pero ese mismo ciclo del que no podemos salir, que nos impulsa a jugar una partida tras otra, es lo que le llevó a retomar un juego que nació como un proyecto de fin de semana. Un game jam (en este caso Pirate kart V) que vió nacer a un Hexagon en una forma primitiva. Pero el juego no dejó de obsesionar a Cavanagh, que siguió trabajando en él los siguientes meses hasta terminar lanzándolo hace un mes en iPhone y iPad. Según él, conectaba con una parte primaria de su cerebro. Formas simples y música electrónica. Ese vínculo que nos conecta con los elementos más esenciales de lo que pasa por nuestra pantalla. Similar a los trances en los que entramos jugando una buena partida de Wipeout o Lumines.

Las partidas en Super Hexagon duran segundos. Si eres bueno llegarás al minuto. Si eres un maestro verás el final. Cavanagh asegura que es un final y he visto pantallas que lo demuestran. Pero atrapado en mi ciclo de muertes encadenadas no quiero creer en ese final. Me alivio pensando que el creador del juego es un sádico que disfruta viéndonos sufrir. Como ese profesor de gimnasia que se ceba con el alumno más débil. Soy el chaval que no consigue trepar por la cuerda.

Super Hexagon tiene un final que no he visto. Mis récords en los niveles de dificultad bajos son muy pobres. Estoy atrapado en el purgatorio de la repetición. Pero voy mejorando. Quiero pensar que pronto dominaré el hexágono para pasar a los niveles de dificultad superiores. Quiero pensar que pronto escaparé de mi purgatorio hexagonal.

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