Quiero dedicarme a esto de los videojuegos. ¿Por dónde empiezo?

El mundo de los videojuegos supone a día de hoy una alternativa a cualquier otro tipo de trabajo. Si bien es cierto que los tópicos a menudo apuntan a una industria donde se trabaja poco y se divierte uno mucho, esto tiene poco que ver con la dura realidad. Eso sí, al tratarse de un campo profesional movido mayormente por la ilusión y motivación típicas de quien hace lo que realmente desea o cumple un sueño, es necesario entender cómo están las cosas antes de plantearnos qué hacer. Y esa será, precisamente, nuestra primera pregunta.

 

– ¿Cómo están las cosas?

Sabemos que estamos en crisis; una crisis que afecta a todo y a todos, y que poco a poco va calando en todas las industrias salvo unas pocas afortunadas. La de los videojuegos no es una excepción. Estos últimos años hemos visto los videojuegos más potentes y novedosos, tecnología punta, Oculus Rift… Y también decenas de estudios que desaparecen, fagocitados por las grandes empresas o que, simplemente eso, desaparecen sin más.

En este escenario aparentemente sin luz al final del túnel está emergiendo una comunidad de desarrolladores “indie” (independientes), formada por antiguos empleados de las grandes compañías, gentes con otras inquietudes diferentes a participar en el próximo Call of Duty o estudiantes que deciden montar su chiringuito. Sea como sea y pese a la constante desaparición de empresas de tamaño medio parece que las semillas de las viejas plantas, animadas por un fresco aire renovado y unas ganas de hacer juegos propios, traen crecientes brotes que, si conseguimos que crezcan, darán lugar a un nuevo tejido empresarial en esto de los videojuegos (y probablemente más sano que su predecesor). ¿Malas noticias? No, todo lo contrario. ¡Hay esperanza!

 
Algo parecido ha ocurrido con el reciente cierre de Irrational Games, creadores de la saga Bioshock Infinite.


– No montes una empresa, ¡haz primero un juego!

A veces hay gente que me pregunta por dónde empezar para dedicarse profesionalmente a los videojuegos. Y pese a lo que parece y esa desesperante sensación de estar perdido que todos hemos tenido alguna vez, las cosas están ahora bastante mejor que hace casi dos décadas, cuando mis primeros modestos intentos por crear juegos pasaban por tener suerte y dar con alguna revista o manual de juego que diera algunas ideas. Es cierto que es aún bastante cara, pero existe formación de todo tipo relacionada con los videojuegos; no vagamente como en mi época universitaria, donde si querías hacer algo de esto tenías que probar con suerte con alguna Ingeniería Informática o Bellas Artes, sino con algo totalmente orientado a videojuegos.

Muchísima gente incluso comenta la misma frase: “¿qué hago para montar una empresa de videojuegos?”. La respuesta a esta pregunta es doble: para la parte de videojuegos, lo primero es entender cómo se hacen, qué departamentos existen, procesos, tecnología, etc.; para lo segundo, lo de la empresa, “simplemente búsquese un gestor”, que le ayudará a hacer los trámites para montar la compañía.

Lo que nadie te suele decir ni en los libros ni en los manuales de los juegos, es la cantidad de gastos que conlleva una empresa: desde facturas, Seguridad Social, equipos, licencias (hay que pagar los sistemas operativos, Photoshop, Office…), papeleos, impuestos… En definitiva, un listado interminable de gastos que muchas veces acaba por matar de hambre a la empresa incluso antes de nacer. Por eso lo más recomendable es intentar hacer un juego en casa. Y cuando tengamos algo de experiencia, otro. Y así sucesivamente. Cada vez tendremos más habilidad y optimizaremos nuestro trabajo. Con el tiempo, quizá podamos plantearnos montar la empresa. Si no lo haces así y nunca has hecho esto, lo más probable es que tengas que empezar a pagar todo tipo de impuestos mientras te estás planteando cómo empezar a instalar cualquier programa, y eso llevará a quedarte sin un euro antes de haber podido si quiera tener una sencilla demo jugable lista.

– ¿Por dónde empiezo?

Primero necesitas una dosis de realismo.

Casi todos los años pregunto a los nuevos alumnos lo mismo: ¿qué juego queréis hacer? Las respuestas pasan por Call of Duty, Battlefield, Fifa, World of Warcraft, Uncharted y un sinfín de espectaculares títulos. Está bien como sueño pero para nosotros, por ahora, nos queda un poco grande. 

  • Para empezar tenemos que ser conscientes de que estamos aprendiendo y de que necesitaremos tiempo. Por tanto, es mejor hacer un pequeño plataformas tipo Mario (de los antiguos) y terminarlo, que no empezar a hacer un montón de mapas para WoW y, al cabo de unas semanas, abandonar el proyecto.
  • Hay un montón de motores y de recursos gratuitos en Internet como Construct 2, Unity, UDK, etc., además de tutoriales de todo tipo. Gratis, damas y caballeros. Hay un montón de cosas gratis. Es sólo cuestión de echarle tiempo y ganas (principalmente de lo segundo).
  • Lo más importante de toda esta industria es esta frase: termina tu juego. Si no lo terminas, no tienes proyecto; no tienes juego. No tienes nada. Así que marca un objetivo realista y piensa en el camino hasta llegar a conseguirlo. Y eso pasa por poner fecha para tenerlo listo (y no vale ir retrasándolo sistemáticamente mientras pones todo tipo de excusas). ¡Termínalo!
  • Sé realista y trata de dedicar unas horas a la semana para hacer tu juego. Al principio querrás estar día y noche machacándote para avanzar en el desarrollo, pero pasadas unas pocas semanas te costará más. La disciplina aquí distingue a quien quiere crear y terminar un videojuego de verdad de quien simplemente quiere cacharrear un poco.
  • Si te lo puedes permitir, busca formación específica: hay grados oficiales, máster de postgrado, cursos de otro tipo… Incluso algunas iniciativas y talleres gratuitos para enseñar a crear videojuegos para niños. Busca eventos en tu ciudad y, si no encuentras nada, busca tutoriales.
  • Podrás encontrar tutoriales en Youtube. Sigue sus pasos hasta tener un juego. Después de clonar el juego explicado en el tutorial podrás empezar a improvisar y a cambiar variables, cambiar las mecánicas de juego e incluso probar cosas nuevas creadas íntegramente por ti.
  • Busca gente con las mismas inquietudes que tú en foros, webs, comunidades de jugadores, fans de juegos… Identifica a quienes comparten el mismo sueño y quieren crear juegos y evalúa si podrían ser buenos compañeros de proyecto. ¡Ya hablaremos de cómo trabajar en equipo!

 

– ¿Hay vida ahí fuera?

A día de hoy es prácticamente imposible ganarse la vida sin salir de tu cuarto. Dicho de otro modo, si sales y te das a conocer es más probable que la gente conozca tu juego que si no haces absolutamente nada.
Ve a eventos, conferencias, charlas, talleres… Encontrarás gente con las mismas ganas que tú de hacer videojuegos. Haz contactos.

No dejes nunca de aprender. Esto pasa por hacerte con libros, tutoriales como decíamos antes, etc. Una cosa que puede ayudarte mucho a entender esta industria mientras vas avanzando con tu juego es leer “postmortems”. Se trata de artículos donde los desarrolladores comparten una reflexión sobre el proceso de desarrollo de sus juegos, tanto las buenas (para mantenerlas) como las malas (para mejorarlas).

Nunca tengas miedo a mandar un e-mail o a hacer una pregunta. Es algo que no cuesta nada y, al fin y al cabo, el “no” ya lo tienes. Pero… ¿y todo lo que puedes ganar si te responden? Créeme, no pierdes nada por vencer un poquito tu timidez y preguntar puede darte mil veces más cosas buenas que el esfuerzo que te requiere.

 

– Y sobre todo…

Ya lo decía antes: nunca dejes de aprender. Encontrarás información de todo tipo y opiniones contrarias por todas partes. Y se aprende de lo bueno, sí. Pero de lo “malo” se aprende mucho más.

Sé humilde. Es fácil encontrar gente con ciertos excesos de ego, encantados de presumir porque hacen videojuegos o tienen un determinado puesto. ¡Eso no vale de nada! Su trabajo no podría salir adelante sin el del conserje que abre la puerta cada mañana, la señora de la limpieza que mantiene todo en perfecto estado, la jefa que se patea la calle para buscar financiación o el compañero becario que cobra la mitad que tú que se sienta a tu lado, y del que nunca te acuerdas de su nombre. Somos todos un equipo y si no lo tenemos claro y lo cuidamos, las cosas no salen adelante. Y no me refiero solamente a un juego, sino a toda una industria.

Finalmente, un último consejo: nunca, nunca, nunca dejes de luchar por tu sueño, sea el que sea. Con perseverancia, un poco de maña y algo de tiempo lograrás encontrar la forma de llegar hasta él.
Mucho ánimo y nos vemos en la industria del videojuego.
 


Juan P. Ordóñez
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Juan P. Ordóñez es Autor del libro “Power Ups. Conviértete en un profesional de los videojuegos”. Headhunter, Consultor, Ponente, Profesor en los máster de la Universidad Complutense de Madrid, Alcalá de Henares, IPECC Y ESNE. Director Creativo en “Games & Music” y presidente de la Asociación Española de Diseñadores de Juego.

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