Realidad virtual y diversidad funcional, más unidas que nunca

OPINIÓN: Realidad virtual y diversidad funcional, más unidas que nunca

La tecnología ha avanzado a pasos agigantados y ahora ya podemos decir que nos encontramos en la era de la inmersión. Estos meses han sido vitales para los videojuegos y ahora ya damos pasitos hacia un futuro bastante prometedor.

En pleno auge de la realidad virtual, donde de cada vez más nos hacemos eco de videojuegos que nos adentran, casi literalmente, en historias de todo tipo, toca parar a reflexionar y hacernos la siguiente pregunta: ¿La realidad virtual tiene cabida más allá del estricto entretenimiento?

A la hora de jugar hay un colectivo que, por desgracia, se queda en muchas ocasiones fuera de la posibilidad de poder disfrutar de la experiencia al no estar adaptados: el de las personas con diversidad funcional.

Con el boom de la realidad virtual se abre todo un mundo que puede ayudar a mejorar la autonomía y calidad de vida de estas personas. Pese a que este tipo de iniciativas se han investigado desde hacer varias décadas, es ahora cuando tenemos la oportunidad ideal para explotarlo.

Un dispositivo de realidad virtual puede, por un lado, ayudar a que personas con movilidad reducida accedan a un videojuego sin necesidad de cruzar los dedos para que las adaptaciones sean posibles y funcionen correctamente. Con este tipo de dispositivos ya estarían en un mundo totalmente distinto y podrían vivir experiencias en las mismas condiciones que el resto de personas. Podrían hacer cosas como ir en patines, correr, saltar…actividades que, debido a sus limitaciones, se han visto restringidas.

Pero también puede tener importantes usos terapéuticos. Yo he tenido la oportunidad de estar cerca de personas con diversidad funcional y ayudar a mejorar su autonomía, y he sido testigo de cómo, proporcionándoles el apoyo tecnológico necesario, se les llegaban a presentar oportunidades que no se podían ni plantear. He conocido casos mayoritariamente de parálisis cerebral, con mayor o menor afectación a nivel motor y cómo, con tan solo un pequeño empujoncito, podían cambiar sus vidas.

El uso de realidad virtual está favoreciendo la aparición de proyectos destinados a la rehabilitación desde una perspectiva lúdica y tecnológica. Sin ir más lejos encontramos TEREHA, toda una plataforma que ha demostrado resultar efectiva para la rehabilitación a nivel cognitivo y motor. Aquí fomentas su participación en un entorno virtual que te presenta todo un abanico de posibilidades, ya que puedes realizar todo tipo de ejercicios sin requerir de mucho material de por medio.

Otras iniciativas a destacar son Biotrak, Neuroathome y Toyra, que proponen un programa de rehabilitación postural, neurológica y motora hablando a grandes rasgos. Este tipo de proyectos no los veo algo útil sino más bien necesarios, porque permiten que los usuarios puedan divertirse realizando las pruebas desde su casa y con la ayuda de un monitor virtual. Así el entrenamiento puede trasladarse fácilmente fuera del centro sanitario. Es más, personas con un trastorno por estrés postraumático, que hayan sufrido ictus o que tengan fobias pueden incluso verse favorecidas por esta tecnología.

Dichas aplicaciones no tienen por qué centrarse en personas con diversidad funcional tan solo en la esfera motora, y es que cualquier discapacidad es compatible con la realidad virtual. De hecho, hace cuatro años se presentó un prometedor proyecto en el que, a partir de unas gafas especiales de realidad virtual, las personas con deficiencias visuales podían detectar objetos para esquivarlos. El accesorio los señalaría con colores y líneas de distinto grosos a medida que la persona se acercara, lo que le resultaría útil para sortear los obstáculos.

La evaluación y el diagnóstico también se pueden ver ampliamente beneficiados por los programas de realidad virtual, ya que a través de una serie de ensayos en varias pruebas se puede reducir el nivel de error y aumentar la precisión de las observaciones, pues te permiten una evaluación muy específica y personalizada. La prueba del vendedor de helados es una de las varias muestras que sirven para medir objetivamente las funciones ejecutivas.

Todos estos elementos por separado puede que no sean significativos, pero uniéndolos obtenemos que la realidad virtual puede dar un apoyo integral a los usuarios que va desde la prevención hasta el tratamiento. No hay que olvidar que, para ser una sociedad inclusiva, debemos garantizar la autonomía de las personas y con estos proyectos mejoramos ese aspecto porque ya no se trata de “entrenar para que esta parte del cuerpo o estos músculos no se deterioren”, sino que podemos normalizar el uso de videojuegos por parte de un colectivo algo ignorado. Alejándonos de los accesorios de realidad virtual, comienzan a verse títulos que apuestan por una jugabilidad más inclusiva (con compatibilidad con conmutadores, que tienen opciones para casos de daltonismo, que se manejan con comandos de voz…) y, aunque pueda parecer una tontería, esto supone un gran paso hacia la igualdad de oportunidades.

Apenas hemos empezado a darnos cuenta de la infinidad de puertas que puede abrir la realidad virtual, y estoy deseando ver qué nos depara. Si te interesa el tema, yo tan solo he dado una pequeña pincelada de la situación actual y puedes encontrar en la red bastante bibliografía.

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