Resident Evil: ¿Evolución o Regresión?

Hoy quiero hablaros de un tema algo espinoso para los fans de la saga Resident Evil, pero antes de nada quiero aclarar que lo que leerás a continuación es una opinión mía que no tiene porqué ser la de los demás, y lo único que pretendo es exponer mi punto de vista al respecto.

Como tal vez ya sepas, la semana pasada se celebró el vigésimo aniversario de la saga. Veinte años se dicen bien rápido, pero lo cierto es que cuando el T-Virus llegó por primera vez yo era apenas una niña que decía sus primeras palabras. Es por esto que quizás yo tenga una visión algo más ingenua de Resident Evil y se me escapen muchas cosas, pero quiero hablar de ello aunque eso quiera decir que me vaya a equivocar.

Mi primer contacto con Resident Evil fue… allá por 1999, si no voy mal. “¡Pero si eras una niña!”, pensarás. Lo sé, y de hecho no sé cómo lo recuerdo con tanta nitidez, pero así es. Desde luego, no era yo la que jugaba sino un familiar, y mientras éste se enfrentaba a zombies que trataban de hincarle el diente, yo me escondía detrás del sofá aterrada… y emocionada. Nunca sabías por dónde podrían aparecer, podías caminar por un callejón aparentemente solitario pero, al pasar justo al lado de un coche, que la puerta de éste cediera y apareciera un no-muerto como un cazador en busca de su presa.

El Resident Evil protagonizado por Jill, Chris, Barry y Wesker me dejó maravillada por el gran manejo de la tensión y por el terror que te infundía incluso en un cubículo donde apenas cabía tu propio personaje. Resident Evil era un survival-horror cuyas pesadillas me perseguirían incluso años más tarde. Resident Evil se convertiría en mi referente en cuanto a videojuegos.

Pero ya no.

¿Por qué? Deja que hable a partir de lo que muchos etiquetarán como “nostalgia”. Con Resident Evil aprendí a estar en guardia durante todo el tiempo y tratar de sortear a los muertos vivientes cuando me encontraba escasa de munición, pero sin olvidar que el hecho de que fueran lentos no restaba su peligrosidad. Cuántas veces me habré confiado y habré acabado teniendo que tomarme ese milagroso remedio de hierbas verdes (¿quién dejaría hierbas repartidas por una mansión? Siempre me lo he preguntado). Resident Evil 2 me trajo de vuelta a la pesadilla y me recordó que si los zombies te hacían daño, los perros y las extrañas criaturas te vapuleaban a más no poder. Mi miedo crecía.

Con Resident Evil 3 huí desesperada de una abominación llamada Némesis, fruto del G-Virus, mole que me perseguía hasta el fin de los tiempos y que me llevó al borde de un ataque de histeria (bueno, eso es mentira, más de una vez terminé gritándole al televisor). Con Resident Evil 0 puede entender los orígenes de todo: del virus, del caos, descubrí hasta qué punto el egoísmo y la ambición podían hacer mella en la moralidad de las personas, y pude comprobar que, pese a que ya hacía años desde mi primera experiencia con la saga, todavía era capaz de hacerme temblar como el primer día.

Por supuesto, tampoco puedo olvidarme de Resident Evil: Código Verónica, que me enseñó a no encariñarme demasiado con los personajes (si lo has jugado, lo entenderás). Acepté de buen grado el Virus T Verónica, comenzaba a pensar que ya había demasiadas variantes, pero creí que una niña tan pequeña como yo no podría entender algo tan complejo.

Y entonces algo ocurrió. Fue como un clic, un pequeño engranaje que de repente se congeló y modificó mi actitud hacia Resident Evil.

Ese clic se llama Resident Evil 4.

9 años después de adentrarnos en la Mansión Spencer, el survival-horror continuaba dando guerra… pero había algo distinto. No sé cómo describirlo, pero algo no andaba bien. Había encontrado una mejora en cuanto a jugabilidad, y me ilusionaba poder tener una nueva entrega en mi PlayStation 2 (¡y encima con Leon!), pero en cuanto lo probé fue como si viera algo totalmente distinto a lo que conocía. Ciertamente, admito que en la industria de los videojuegos requiere una constante innovación y renovación para favorecer la competitividad, pero no me esperaba un cambio tan brusco. No sé, me pareció demasiado raro el inventario, el que el nuevo virus se llamara Las Plagas, el que los enemigos soltaran cosas al morir… y el que ya no fueran zombies. Bueno, a ver, podríamos decir que los Ganados eran teóricamente zombies, pero pasar de un cuerpo viviente que se arrastra, gime y camina a trompicones a una persona que corre tras de ti con un machete en la mano supuso un impacto para mí.

Aun así, superé el videojuego y esperé a lo que fuera que viniera después, aunque con muchas dudas. Luego ya vino Resident Evil 5 que fue más de lo mismo, Resident Evil 6 que trató volver atrás pero que se quedó a medio camino… y el resto es historia.

Ni siquiera sé cómo describírtelo para que me entiendas. Resident Evil 4 supuso un antes y un después para mí y me hizo sentir como si algo muriera. Sentí miedo (como para no hacerlo al tener a diez campesinos chillándote y armados hasta los topes), pero no era ese al que estaba acostumbrada. El de aquel entonces estaba mezclado con mucha adrenalina y era momentáneo. El miedo que yo conocí con el primer Resident Evil se te metía en los huesos y te calaba, se convertía en una sensación que no te abandonaba en ningún momento, y realmente te daba la impresión de estar ante un survival-horror y no un shooter, y es que siendo sincera ahora parece que prima más el pegar tiros con mil armas diferentes que el sobrevivir a un apocalipsis zombie.

No sé, tal vez es que yo no he sabido adaptarme a los nuevos tiempos de Resident Evil. Como ya he dicho, en este aspecto soy bastante nostálgica y seguramente no estés de acuerdo conmigo, pero me entristece el ver que esta saga ya no me entusiasma tanto como antes. Ciertamente continúo siguiéndola, pero ya no siento esa emoción extrema al saber que habrá un videojuego.

La verdad es que el hecho de que ahora ya no sean zombies sino… personas con parásitos que presentan diversas formas (todavía me choca el ver que a alguien sin cabeza le crece una cuchilla o algo así), y que cuando me enfrente a las amenazas ya no piense “cuidado con los mordiscos, no te fíes de él” sino “ojo, que lleva una motosierra y me convertirá en taquitos”, han provocado que vea Resident Evil como una saga que pierde su esencia, que va muriendo poco a poco y se arrastra por pura inercia. Como un muerto viviente.

De nuevo, esta es tan solo mi humilde opinión, y espero haberme expresado mínimamente bien. Independientemente de lo que piense, todavía tengo la esperanza de encontrar un título que me haga sentir como antaño>.

Y ahora, ¿qué te parece si me cuentas lo que piensas al respecto? Me interesa, siempre y cuando se respete lo que yo he dicho aunque no estés conforme.

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