Segundas Oportunidades

 

“Ojalá la vida real fuese como un videojuego”. ¿Cuántas veces habéis oído esta frase?, incluso en alguna ocasión la habréis soltado vosotros, sobre todo después de haber visto una chica guapa en Dead or Alive (que ya sé de qué pié cojeáis, ¡gambiteros!).

Yo la suelto cada día. Me levanto por la mañana en la cama empapado en sudor, pensando en por qué narices no tenemos segundas oportunidades como en los videojuegos… Eso es así: ¿te sales de la curva en Forza? No pasa nada, botoncico amarillo y a tomar de nuevo la trazada. ¿Que Faith se ha pegado una leche de aúpa en Mirror´s Edge por jugar a yamakasi entre dos rascacielos? Ni te preocupes, que la vas a ver en el punto de partida para intentarlo otra vez en apenas un segundo.

Nuestro sadismo llega a tal punto con las segundas oportunidades que al güaje de Limbo, hasta que no le vemos ensartado por la araña quince veces, o decapitado por un cepo otras diez, no decidimos echarle una mano para que siga adelante.

Esto de los videojuegos va de “no pasa nada” desde que Mario moría y se colocaba en el punto de guardado de la partida. Pero al menos el fontanero italiano era un tío decente y nos quitaba vidas, así al menos nos lo pensábamos dos veces antes de dejarle caer al vacío.

Y es que seamos sinceros: los simuladores no nos molan. Qué gran invento fue en Halo el escudo de energía: “dispara lo que quieras, bicho con tres ojos, que hasta que la barra no se ponga en rojo no me aparto”. ¿Y qué me decís de Call Of Duty?: “macho, tú serás todo lo chungo y ruso que quieras, pero hasta que la pantalla no me deje ver por el rojo sangre aquí me quedo”. Si, como en la vida real, de un disparo nos dieran para el pelo, verías tú como nos quitábamos de en medio.

Por eso quiero que la vida sea como un videojuego: le entraría a las tías cincuenta millones de veces, por cada rechazo volvería a la casilla de salida, y encontraría el truco para terminar la fase en su casa o en la mía.

¿Entrevistas de trabajo con un jefe final de los chungos? Mira socio, si he subido de nivel todas las veces que ha hecho falta a mis personajes de Final Fantasy para acabar con villanos de todo pelaje, a ese entrevistador me lo meriendo con los ojos cerrados.

Por eso, desde aquí aprovecho para pedir al colega que tenga la desdicha de presidir nuestro gobierno en unos días, que se deje de pamplinas, y que instaure un botón SELECT que nos dé segundas oportunidades. No es mucho pedir creo yo, nos ahorraría las cosas para despidos, rechazos, equívocos, muertes y embarazos no deseados. Interesados en firmar esta propuesta y llevarla conmigo al Senado, nos vemos en el online de su consola más cercana.

Aunque ahora que lo pienso… como decía Nacho Vegas: “todo el mundo fantasea con una muerte dramática”.

 

Tomás McNulty

Twitter: @TomasMcNulty

 


 

Publicaciones relacionadas

Cerrar