¿Sexo? ¡Dragones!

Hay muchos tipos de fans en el mundo, desde los que rozan la obsesión, hasta los que solo disfrutan de un videojuego ocasionalmente, pasando por aquellos que buscan conseguir todos los logros y trofeos y los que juegan a simplemente divertirse omitiendo todas las escenas cinemáticas (he de decir, que estos últimos son la muerte para mí).

El caso es, que todos son fans por unos motivos u otros. Algunos solo piensan en la jugabilidad, otros babean con un buen acabado gráfico, muchos se enamoran de la música, otros prefieren jugar online, y otros tantos buscan grandes historias. En general, sobresalir en todos estos aspectos pero encontrando un equilibrio es lo que logra crear un videojuego de estos de matrícula, los que llegan a la estantería pero también reservan su huequito en nuestro corazón.

Bioware ha sido durante muchos años un sello de calidad dentro de la industria precisamente por ser uno de estos estudios que logran alcanzar este equilibrio perfecto que muchos videojuegos buscan. Evidentemente, no siempre salen bien, pero incluso las fanáticas como yo, que a veces hasta hacemos uso de frases que usan nuestros personajes favoritos, podemos verlo y debatir sobre ello. Esta cuestión no es algo de “fangirlismo”, “fanboyismo” o cuantos términos ha creado internet sobre ello, sino de tener una opinión propia y no tener miedo a expresarla. Y el hecho es, que más allá de críticas y análisis de los videojuegos del estudio canadiense, lo que realmente me molesta no es ya las opiniones muchas veces sin fundamento, como es el caso de esas puntuaciones paupérrimas en Metacritic de gente que aún no ha podido jugar a Dragon Age Inquisition porque aún no está disponible; sino aquellas que van dirigidas a ridiculizar una campaña de marketing que no sólo busca nuevos jugadores, sino también reclamar a la comunidad de siempre, a la que lleva ahí desde el año 2009.

Vayamos al grano: el sexo no lo es todo en la saga Dragon Age. El sexo es una consecuencia lógica de una narrativa que ha ganado premios, del desarrollo de unas relaciones emocionales entre personajes en las que tú tienes la palabra… o no. De hecho, las escenas sexuales del videojuego ni siquiera son obligatorias. La pelota, sentimentalmente hablando, siempre está en tu tejado. Decir que una saga tan sólida como ésta busca quitarle ventas a futuros juegos como The Witcher III basándose en explotar este tipo de contenidos demuestra dos cosas: que ni han jugado a Dragon Age, ni han jugado a The Witcher, porque realmente tienen poco que ver más allá de ser juegos de rol. Del mismo modo, y aunque la advertencia que elaboró la ESRB sobre el juego fue bastante graciosa, nunca podemos olvidar que las cosas fuera de su contexto siempre resultan diferentes a lo que son realmente, y exaltar su contenido de manera ligera sirve para llamar la atención, evidentemente, pero no hace justicia a un título que ofrece mucho más.

Como nueva entrega en la saga Dragon Age y tras su algo desafortunada segunda parte, Dragon Age Inquisition es un juego que tiene mucho que demostrar, y por fortuna ha pasado el examen de crítica y usuarios con nota. Pero si aún no os habéis animado a probarlo, creedme: no es sabio juzgar un juego por la noticia morbosa de turno. Si no, mirad lo ocurrido en la India… dónde no sale Dragon Age Inquisition a la venta, pero tienen total acceso a todos los anteriores, que no son, digamos, virginales.

Y si lo que os ha llamado la atención de Dragon Age es precisamente esto, citando a Oghren en Origins, que lo paséis bien “engrasando al brontosaurio”.

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