¡SEXO! (Y ahora que has mirado…)

Hace unos años tenía un amigo hortera. Entre sus excentricidades se incluía la de llevar una camiseta en la que ponía bien grande con letras rojas: “¡SEXO!”, y después en pequeñito, debajo, “y ahora que has mirado…”. Dicha camiseta no podía tener más razón. Filosofía de mercadillo barato, pero auténtica

Si algo me han enseñado mis muchos años trabajando en diferentes medios es eso, que el sexo vende como ninguna otra cosa, al menos en este país. Da igual de qué trate un artículo, si tiene la palabra “sexo” (o algún derivado) en el titular, rápidamente se convierte en un exitazo. Y los videojuegos no son ninguna excepción.
 
No voy a entrar a explicar por qué este tema interesa tanto a la gente, porque resulta más que obvio, pero sí es algo que da que pensar. Por ejemplo, ¿por qué siendo un recurso que funciona tan bien, se utiliza tan poco? Según algunos, por una doble moral que incluso a día de hoy sigue estando a la orden del día en nuestra querida tierra patria de tradición católica. Ya sabéis, eso que miramos con el rabillo del ojo, pero que nunca reconocemos abiertamente. ¡Qué fina es la delgada línea que separa la fascinación de la vulgaridad!
 
Pero, como decía, en los propios videojuegos el sexo es algo que está habitualmente olvidado. Muy pocos títulos se han atrevido a tratar el tema (como Catherine, de los pocos lanzamientos que rozan de medio lado el erotismo en cierta manera), y cuando lo hacen ya se sabe lo que se lía (todavía resuenan los ecos de la polémica que causó la dichosa ducha de Heavy Rain).
 
Incluso en el cine, parece que en los últimos años las escenas subidas de tono se han ido reduciendo hasta prácticamente desaparecer. En los ochenta, rara era la cinta en la que no había los dos minutos de cama de rigor, con apasionados besos y sobeteos de por medio. Algo digno de estudio, si tenemos en cuenta que, sí o sí, el tema sigue interesando tanto o más que nunca.
 
¿Será que los tabúes tienen más peso a cada año que pasa? Puede ser, puede ser.
 
Por ejemplo, en un país tan radical y rarito en el ámbito pasional como es Japón, el amor adulto sí tiene una mayor presencia (también en animes, películas y demás), a pesar de que allí sí que la doble moral resulta aplastante, con un fuerte machismo social que todavía se respira en el ambiente. Ya le dedicamos en su día un reportaje entero a los juegos eroge.
 
¿Cambiará esto en el futuro? Parece extraño que las desarrolladoras no piensen en ello. O que si lo hacen no den el paso definitivo. ¿Acaso hay alguien que no haya comentado con los amigos lo increíblemente fantástico que era casarse en los Sims (y tener una esposa o marido que nos diera masajes en la espalda) o lo mucho que molaba tener relaciones en Mass Effect?
 
Lo único claro es que a día de hoy, este sigue siendo un tema polémico, complicado y que muchos no se deciden a abordar abiertamente. Pero la camiseta de mi amigo, eso seguro, sigue teniendo más vigencia que nunca, y asegurando resultados a todo tipo de productos: “SEXO (y ahora que has mirado…)”. 

Publicaciones relacionadas

Cerrar