¿Sirven los videojuegos como justificación para todo?

Desde que vio la luz con su, digámoslo así, impactante tráiler, Hatred ha estado en boca de muchos jugadores con opiniones encontradas sobre el tipo de entretenimiento que nos ofrece la industria de los videojuegos. Se hicieron investigaciones que, sin demasiado esfuerzo, nos llevaban a los perfiles de Facebook de algunos de los desarrolladores del juego en los que podíamos observar su inclinación hacia ideas antisemitas, anti-islámicas, xenófobas y de ultraderecha.

Y es que aquel que no se haya fijado bien en el vídeo de presentación, si echa un vistazo, podrá ver que el protagonista de la trama, independientemente de que pegue tiros indiscriminadamente a cualquiera que se le cruce por delante, hace más hincapié en aquellas personas que son de color.

Muchos lo pasarán por alto, otros no tanto. Aunque la guinda del pastel para este juego que, no se muy bien qué futuro le depara, fue su cancelación de Steam Greenlight, la plataforma donde los usuarios deciden los juegos que finalmente saldrán a la venta a través de Valve con un sistema de puntuación y comentarios.

Contra todo pronóstico, la cosa pintaba de maravilla para Hatred, teniendo un ratio muy bajo de comentarios y votos negativos. Hasta que la propia compañía, sin razón aparente y con un escueto mensaje, decidía retirar el juego de la comunidad. Gabe Newel le acababa de hacer la mejor campaña publicitaria posible a Hatred, y sin gastar un céntimo.

A raíz de esta noticia, me dediqué a indagar en los foros de internet, a leer las opiniones de la gente, su reacción ante tal acto un tanto anormal por parte de una compañía como Valve, a la que muchos tildan de tolerante y progresista. Para mi sorpresa, los comentarios hacia Gabe Newell, presidente de Valve, sobre la toma de esta decisión iban desde los insultos hasta opiniones muy respetables y bien redactadas que yo sin embargo no compartía. Aunque todos estaban conformes en una cosa: censura.

Apenas dos días después y al ver el aluvión de quejas por parte la comunidad, Steam volvió a poner Hatred en Greenlight. Una de las compañías más importantes de la industria de los videojuegos le ha regalado una cantidad inmensa de publicidad a un juego que, en mi opinión, no debería existir. Muchos usuarios han pasado de no saber nada de él, a verlo o escucharlo o interesarse por Hatred. A los chicos polacos les ha salido la jugada redonda.

Pero después de ver la actitud de la gente hacia Hatred yo me pregunto: ¿Es que todo vale en la industria de los videojuegos? Sí, puede que sea hipócrita, pero a mi no me importa ponerme un título de perspectiva isométrica y ponerme a pegar tiros como si no hubiera un mañana a monstruos o zombies o cualquier otras cosa que no sean personas.

Las ejecuciones mostradas en el tráiler de presentación, un vídeo que además fue concebido para crear polémica y que se nos quedara grabada en la retina, me revolvieron el estómago. Fueron reflejadas con realismo, la cara de las víctimas del protagonista suplicantes me revolvieron el estómago, los amagos de huir, sus llantos… 

Quizá es que soy muy débil, pero creo que estamos siendo demasiado tolerantes con según qué actitudes. Aceptamos cualquier tipo de justificación de cualquier videojuego con la, ya demasiada manoseada premisa de que se trata de un videojuego, de que es ficción, de que esas cosas no van a ocurrir en la vida real (aunque sin embargo ocurren), de que los jugadores no van a coger un par de escopetas y van a salir a la calle a matar a todo bicho viviente al terminar de jugar a Hatred.

Eso es algo que todos sabemos que no va a ocurrir, evidentemente. Pero tan malo es justificar Hatred como alabarlo. Los videojuegos se han convertido en una herramienta de entretenimiento increíble, donde los usuarios tienen la última palabra. Y si aceptamos que nos cuelen un juego como este, sin aparentemente mucha más complicación que matar persona porque sí, sin ningún tipo de argumento más allá que el placer de matar y encima de la forma que lo hace, ¿debemos quejarnos luego de otras cosas más nimias?

Lejos de hablar sobre el arte de los videojuegos o de los valores básicos que debe encerrar este, ya que cada uno tiene una opinión al respecto y es perfectamente normal no estar de acuerdo, ¿debemos cruzar toda línea moral y ética por el simple motivo de que se trata de un videojuego? ¿De verdad los usuarios se van a sentir bien al encarnar a un asesino de masas que simplemente odia el mundo? Es más, al parecer se trata de un asesino racista que odia el mundo.

No creo que se necesario cruzar esa línea para poder seguir disfrutando y divirtiéndose con esta clase de juegos. Siempre han existido los títulos con perspectiva isométrica que nos ofrecían todo tipo de armas para deshacernos de hordas y hordas de monstruos y todo el mundo estaba bastante feliz procurando que no le mataran. Pero no creo que sea necesario recrear un escenario similar con personas civiles que van por la calle, por mucho que sean virtuales. El nivel de diversión de un juego a otro no va a ser mucho mayor.

Se de sobra que han existido títulos similares como Postal o el mítico Carmaggedon, y no creo que el problema sea el nivel de violencia, ya que hemos visto y jugado a muchos juegos increíblemente violentos, si no los cimientos sobre los que se ha construido este juego.

Los usuarios tenemos el poder y si de verdad pensamos que esto no esta bien, podemos cambiarlo. No creo que el hecho de que algo sea virtual sea justificación suficiente para mostrarnos o hacernos jugar ciertas cosas y, evidentemente es tu elección gastarte el dinero y ponerte a jugar, pero el mero hecho de que un grupo con este pensamiento fascista sea capaz de crear un juego como Hatred con grandes rasgos xenófobos y que además, a la comunidad de jugadores le parezca bien, me hace perder la fe en la humanidad.


 

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