Sobre videojuegos y sentimientos

Sobre videojuegos y sentimientos

Recuerdo la primera vez que se me saltaron las lágrimas con un videojuego. Fue con Metal Gear Solid, justo antes de concluir el primero de los discos, ese momento en el que Snake dispara a Sniper Wolf delante de un Otacón destrozado. También tengo grabado el segundo que casualmente fue al finalizar el disco dos ya que después de no haber conseguido superar la tortura de Ocelot, Meryl había fallecido ocasionando el dolor del protagonista. En definitiva, cuando me di cuenta de lo que eran capaces de hacernos sentir estos artículos.

Ahora volvamos al presente y hablemos de The Last Guardian, un título que aunque se haya hecho esperar, ha cautivado ya a miles de jugadores con una apasionante historia en la que uno vuelve a sentir lo mismo que con esa mascota que nos ha acompañado a lo largo de la vida. Guste o no los videojuegos hacen sentir muchas emociones, no solo el enfado de fallar un gol en FIFA o Pro Evolution, o por haber perecido frente a un jefe sin haber guardado previamente.

Los videojuegos son arte y como buenas obras que son, deben hacer sentir. Al igual que la persona que se enfrenta a un cuadro y es capaz de traducir todo el mensaje del autor, estos artículos también son así. ¿Cuál es el problema? Aún tienen muchos tópicos contra los que luchar, como por ejemplo el imaginario de que son únicamente “maquinitas de matar marcianos”. Por suerte esta tendencia va cambiando poco a poco, y muchas más personas se atreven a dar una oportunidad a estos juegos.

Es cierto que todo lleva su tiempo, y volviendo al arte de la pintura, primero hubo que pintar bisontes en Altamira y pasar por La Giconda de Leonardo da Vinci hasta llegar al Guernica de Picasso. Seguramente tendrán que pasar años para que la gente entienda que los videojuegos ya no son el Space Invader, que ahora son más bien artículos como The Last of Us, capaces de atraparnos dentro de su mundo y vivir una plenitud de sensaciones y emociones con sus historias.

Y es que los videojuegos son el arte llevado a un nuevo nivel. Estos productos han sabido conjugar distintos componentes como excelentes narrativas, grandes bandas sonoras originales y excelentes imágenes que hacen que el jugador en definitiva no solo juegue, sino que además se enfrente a un producto capaz de hacerles vivir experiencias y sentir, desde alegría por lo que está viendo, hasta ternura como el caso de The Last Guardian con Trico.

Porque en definitiva de eso se trata, de meternos dentro de la mente del autor que ha creado esta obra. De descifrar el enigma que supone este universo creado por alguien en donde se ha plasmado parte de su personalidad. De viajar por este mundo creado a partir de un lienzo en blanco y conseguir conmovernos con cada paso que se da. De vivir múltiples emociones al igual que hacen muchas personas paseando por galerías de museos o pasando las páginas de su novela favorita.

¿Cuánto llevará que los videojuegos se descuelguen el San Benito de ser cosa de cuatro frikis y que consisten en matar marcianitos? No lo sabemos, hay que recordar que el arte es algo muy subjetivo y cuesta hacer un listado claro de lo que es y no lo es. Volviendo a la pintura, el cubismo y el abstracto es algo que muchas personas menosprecian y que muchas otras reconocen como tal. ¿Está en este punto los videojuegos? Quizás.

Sin embargo es una realidad que los videojuegos son capaces de hacernos sentir al igual que una novela, una película, una canción o un cuadro. Por este motivo, no es descabellado pedir que al menos se acepte estos artículos como un bien de interés cultural al igual que el resto de productos mencionados. Para ello sólo hay que dar la oportunidad, probarlo al menos, pedir consejo y elegir un videojuego que adapte a tus estándares, seguro que encuentras alguno con el que disfrutar y sentir las mismas emociones de las que hemos estado hablando en todo este texto.

Publicaciones relacionadas

Cerrar