Teléfonos con mochila

Siempre hay un juego de esos que te enganchan y no te dejan escapar. Ahora que ando dándole a “10000000” (así se llama, probadlo, merece la pena) recuerdo la familiar sensación. Los más culpables lo son por haber conseguido la fórmula secreta. Píldoras concatenadas de riesgo con recompensa que nos incitan a seguir un poco más. Sólo un poco más.

En iPhone son muchos los culpables de engancharme sin remedio. A la cabeza de la lista se encuentra “Game Dev Story” ese simulador de desarrolladoras de videojuegos. Entrar en el ciclo de creación, promoción, lanzamiento y venta de videojuegos es tan peligroso como perseguir al conejo blanco a través de la madriguera. Corremos el riesgo de entrar en una dimensión paralela en el que el tiempo y el espacio pierden sus propiedades. El resultado suele ser irremediablemente el pasarnos de parada o llegar tarde a nuestros compromisos.

En otras plataformas, dejarse arrastrar por los juegos con enganche no conlleva otros riesgos más allá de la misma adicción. Pero en nuestro teléfono, los juegos pelean no sólo por nuestro tiempo tiempo, sino por otro recurso más preciado si cabe: la batería. Mientras que los procesadores siguen su escalada vertiginosa, las baterías se han quedado atrás. Lejos quedan los días donde podíamos aguantar varios días sin cargar el teléfono. Yo no pido tanto. Con doce horas de aguante a toda tralla me conformaba. Pero ni siquiera eso es posible.

Agotar la batería de una 3DS o PS Vita no es algo problemático. Hacer lo mismo con nuestro teléfono nos puede traer más de un dolor de cabeza. La comodidad de llevar siempre encima nuestra herramienta de juego se convierte en un arma de doble filo. ¿Como queda ordenada nuestra escala de prioridades cuando tenemos que elegir entre redes sociales, videos, llamadas, servicios de mensajería instantánea y los últimos juegos descargados?

Las soluciones van desde optar por nuestras consolas portátiles para jugar en movimiento a llevar un iPod sólo para juegos (redundante) o renunciar a jugar fuera de casa (castrante). Yo propongo una solución que supondría una oportunidad de dinero extra para los desarrolladores de juegos móviles. Lanzar ediciones limitadas de esas baterías externas (como la de la imagen) que se colocan como si de una funda de móvil se tratara. Ya que las baterías no van a dar un salto tecnológico en un futuro cercano, no me parece del todo descabellado aumentar un poco el peso de nuestros teléfonos. Y no me importaría comprar una batería/funda edición “Infinity Blade” o “Sword&Swordcery”. Un filón para ellos, y merchandising geek para nosotros con más utilidad que adornar una estantería.

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