Tendencia a “sandboxificar”

La nueva generación de consolas lleva ya casi dos años con nosotros y comenzamos a ver los caminos que están tomando los desarrolladores para sus proyectos en estos primeros meses de vida de las nuevas máquinas. Uno de los aspectos que más llaman la atención es la creciente tendencia a transformar sagas clásicas o crear nuevas IPs cuyo mundo sea abierto, es decir, sandbox.

Este mismo mes de septiembre se ha producido el desembarco a la next-gen de dos grandes aventuras que responden a esta característica que mencionamos. Hablo de Mad Max y Metal Gear Solid V: The Phantom Pain. El primero de ellos nos sitúa en un gigantesco mapeado con gran cantidad de objetivos secundarios que cumplir, mientras que la última entrega de la saga Metal Gear da el salto, treinta años después, al mundo abierto.

Pero existen otros muchos ejemplos. Batman Arkham Knight, Ghost Recon Wildlands, Just Cause 3, Mafia III, The Witcher 3: Wild Hunt, etcétera. Estos son algunos de los títulos que se han lanzado recientemente o juegos que verán la luz en los próximos meses que apuestan por los enormes mundos abiertos con cientos de objetivos y decenas de horas que echarles para completarlos al cien por cien.

La cuestión que surge inevitablemente es qué puntos positivos y negativos tiene este concepto de juego. En cuanto a los beneficios es incuestionable que el mundo abierto otorga al jugador, en muchos casos, una libertad de acción enorme, pudiendo seleccionar el orden en el que quiere superar las misiones o incluso pudiendo prescindir de completar algunas de las tareas secundarias. Ligado a ello se encuentra la duración del título en cuestión, que aumenta considerablemente cuando estamos ante una obra de estas características.

Cabe reseñar que no solo la libertad a la hora de afrontar las situaciones tiene cabida en los sandbox o juegos de mundo abierto, sino que muchas veces podemos también tomar decisiones sobre cómo queremos responder a diversos personajes, lo que hace que nos sumerjamos en la historia y pensemos que nuestra partida es única, aunque este rasgo es más propio de los juegos de rol que de otro tipo de género.

Obviamente, no todo es positivo en los sandbox. Y es que con frecuencia los múltiples desafíos que tenemos que completar acaban perdiendo frescura por su falta de variedad (algo muy común en los títulos de mundo abierto) y, por ende, haciendo que la experiencia de juego se vuelva repetitiva y tediosa a la larga. Para más inri, lo que podría ser un punto positivo como la extensa duración se puede volver en contra del videojuego y hacer que completarlo sea una auténtica tortura.

No obstante, el mayor punto negativo del que disponen los videojuegos de mundo abierto es apostar excesivamente por la variedad y jugabilidad en detrimento de la narrativa. Tal vez quienes adquieran un Far Cry o un Sombras de Mordor no esperen encontrar la mejor historia de sus vidas, pero el caso se vuelve preocupante cuando esto le ocurre a un juego que siempre ha basado su éxito en los argumentos trabajados, enrevesados y absorbentes. Es aquí donde retomo el ejemplo de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, al que no cabe duda que le ha sentado de maravilla el salto al sandbox. Sin embargo, las cinemáticas que siempre han acompañado a la saga y los argumentos potentes parecen haberse visto diluidos con el último juego de Hideo Kojima. Podemos jugar cinco misiones seguidas (todas ellas divertidísimas, sin duda) sin encontrar un solo vestigio de profundidad argumental o narrativa.

El caso de The Phantom Pain es perfectamente extensible a otros videojuegos del género sandbox, lo cual no resta ni una pizca de su calidad jugable o de su tremenda diversión. Como siempre, todo es cuestión de gustos y los juegos de mundo abierto poseen multitud de aspectos favorables que pueden hacer de ellos grandes obras, pero la excesiva “sandboxificación” de la nueva generación está llegando a cotas exageradas, tanto que con casi cada título que sale a la venta tenemos que dedicar más de cincuenta horas para completarlo. Una verdadera locura que cada vez es más difícil de compaginar con otras facetas de la vida.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Crees que la gran cantidad de juegos sandbox en la next-gen es positiva o que existen demasiados ejemplos de este tipo de títulos?

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