Terrorismo moral

Saltó de nuevo la polémica. En esta ocasión como consecuencia de la aparición en el nuevo Counter Strike Global Offensive de una facción indudablemente inspirada en la banda terrorista ETA. Las críticas, por supuesto, no han tardado en aparecer. En este caso no solo por los cuatro defensores de la moral de siempre, sino incluso por parte de organizaciones de consumidores (algo que nunca he entendido, por cierto, como si necesitáramos que nos protegieran de aquello que compramos porque nos da la gana) e incluso de políticos vascos que han tachado la “osadía” de “disparate absoluto”. Todos insisten, faltaba más, en que hay que eliminar el contenido del juego sí o sí.

Otra vez lo mismo. La noticia vuelve a abrir el debate. Todas estas voces que han condenado la decisión de Valve ponen muchas cosas encima de la mesa. La primera, la que da por hecho que un equipo creativo libre no debe de serlo, ni tampoco consecuente, para bien o para mal, de lo que hace. Nadie diría tal si habláramos de una película o una novela sobre terroristas, pero al tratarse de un videojuego, la cosa cambia. Parece que nuestra falta de criterio o entendimiento requiere de una constante protección estado-paternal. Menos mal, qué sería de nosotros si no…

¿Se da por hecho que si uno es jugador de videojuegos no tiene madurez propia como para juzgar por sí mismo? O lo que es lo mismo, que hay que protegernos, no vaya a ser que no sepamos la diferencia entre un juego y la realidad, y que quizás ponernos a jugar en la piel de un terrorista nos dé ansias de convertirnos en uno o nos genere simpatía o tolerancia hacia sus crímenes. Vaya por Dios…

Pero el disparate no termina ahí. En nuestra página se ha podido ver en la última semana que, una vez más, los usuarios han mostrado más sensatez y normalidad que mucha gente con peso social. Nuestros lectores no han dado al tema importancia, los otros sí. Nuestros lectores han entendido que un juego es un juego y punto, parece que hay quien no. Unos no han convertido una anécdota en un problema, otros sí.

Un problema que, además, de serlo tendría sencilla solución: apagar la consola y punto.

No voy a entrar en si la decisión de Valve es más o menos ética o de mejor o peor gusto. Y no lo voy a hacer porque, en mi opinión, es irrelevante y hay cosas mucho más importantes y escalofriantes, como que en pleno año 2012 haya quien continúe decidiendo por nosotros qué tenemos que aceptar y qué no, qué es criticable y qué no y, sobre todo, ante qué tenemos que escandalizarnos. ¿Será acaso que los políticos no tienen mejores cosas que hacer?

Como bien comentaba alguno de nuestros lectores, sorprende que los políticos den la voz de alarma ante semejante ridiculez, mientras el paro se vuelve insufrible, la situación económica del país cae en un pozo sin fondo y la gente no puede ni comprarse una casa. Ya está bien de demagogia y manipulación. Como se suele decir, zapatero a tus zapatos (aunque quizás este dicho llegue con un poco de retraso).

Que los políticos se ocupen de lo que se tienen que ocupar, que ya me preocuparé yo de a qué juego o a qué juegan mis hijos. Vamos, de pensar por mí mismo

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