Tres reglas para ser crítico

¡Horror! ¡Alguien ha criticado una película sin verla! ¡Alguien ha hecho un análisis de un videojuego sin jugarlo!

Hace unos días, en plena vorágine de los premios Oscar, saltó la noticia de que varios miembros de la Academia habían votado en favor de 12 Años de Esclavitud como mejor película sin haberla visto (aquí la noti). Esto es tan aberrante que dan ganas de romper el cristal para sacar la Lancer de emergencia que tenemos colgada de la pared y ponernos a serrar a críticos y supuestos entendidos de certámenes. Más doloroso aún pues salta la polémica en una de las galas de los Oscar más justas que se recuerdan y donde la selección de filmes era gloriosa.

Sin embargo, las ganas de matar o de arrancarnos ojos, oídos y desconectarnos del mundo no son tantas cuando pasamos de ser un público pasivo a un público activo. Y en esto los críticos y analistas somos los reyes. Rectifico: deberíamos ser los reyes cuando podemos trabajar en independencia (algo ya se comentó en esta interesante columna del "guest star" José Luis del Carpio).

¿Cómo convertirse en público activo? Sencillo, os doy tres reglas básicas que sirven para hacerse crítico:

  1. Ver o jugar el producto a analizar: la más evidente y tonta a primera vista y que no siempre se cumple. Véase el caso Oscar o que aparezcan análisis en los medios un rato después a que llegue el juego a la redacción. No miro a nadie y muchas veces en AlfaBetaJuega cuando veis que tardamos días en haceros llegar un análisis es porque lo importante no es quién llega primero, sino poder valorar en profundidad.
  2. Construirse una burbuja de cristal: esto es más fácil de lo que pudiera parecer a primera vista. Jamás entenderé a la gente que está deseando ver una película, sea por el motivo que sea, y antes lee la sinopsis. ¡Pero si la vas a ver! O la gente que ve un tráiler de más de medio minuto. Si un juego o un filme os ha convencido por un primer tráiler sugerente, no veáis más. Y los profesionales, por supuesto. Luego no vale decepcionarnos por cosas que supuestamente prometía tal juego que no se hicieron realidad (muchas veces porque nunca existieron). Mirar, aunque sea de soslayo, lo que dicen otros antes de escribir nuestro texto está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO.
  3. Dejar de lado la notitis aguda: esto lo tenemos resuelto en AlfaBetaJuega de la manera más sencilla: no existen las notas. ¿En serio se puede ver la calidad y complejidad de un título por un número? Es más, ¿qué método se utiliza en esta balanza cuantitativa? Si, y no me canso de repetir esto, Ciudadano Kane o el Padrino o Red Dead Redemption o Final Fantasy VII o Metal Gear Solid, son un 10 como una catedral, mucho de lo que viene después no llegaría a un 5. En serio, leed los textos en profundidad y no las conclusiones, que para algo se escriben…

La función del crítico es fundamental y sirve para fomentar el visionado de muchas cosas que al común de los mortales se nos pasaría de largo, más con la inmensa cantidad de cosas que salen todas las semanas y las que nos quedan por disfrutar anteriores.

Sin embargo, hay que tener dos dedos de frente, de qué personas nos fiamos y de quiénes no, y eso se hace leyendo y analizando con mucha cabeza. Y viendo y jugando, no dejándonos llevar por las oídas y los rumores que salen en más ocasiones de las que pensamos, de alguien que ni siquiera ha visto la película o jugado al juego. Otro día os explico cuan de fácil es detectar la validez de un análisis si el que escribe tiene moral.

Y por cerrar de la misma forma que se ha abierto: mirad la validez que puede tener simplificar nuestro criterio al de los Oscar que Slumdog Millionare tiene una estatuilla a mejor película.

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