¿Un futuro free to play?

¿Hacia dónde se dirige el mundo de los videojuegos? ¿De qué tipo de títulos disfrutaremos en el futuro? Estas son preguntas que, mal que bien, todos nos hemos hecho alguna vez. ¿Podíamos imaginar hace unos años que jugar en línea o descargar títulos iba a ser el pan nuestro de cada día? Tal vez, pero no todo el mundo lo tenía claro.

Hay cosas que parecen cada vez más obvias, como por ejemplo que el formato digital se va a imponer el físico, y otras que cada día suenan con más fuerza. Y una de ellas es el formato free to play. Es decir, juegos gratuitos en los que uno paga por los contenidos que le interesan.

Hay compañías que no tienen dudas de que este modelo es el mañana, entre ellas Electronic Arts. Su propio vicepresidente, Nick Earl, lo ha dejado muy claro en unas recientes declaraciones en las que ha asegurado que “a los humanos se sienten atraídos por las cosas gratis. Y probablemente se dé el salto desde Facebook y las tablets”.

¿Será realmente así? Si lo pensamos con atención, Internet ha cambiado la forma que muchos teníamos de adquirir productos. Ahora todo está más enfocado a pagar solo por aquello que realmente te interesa, de manera más que selectiva. Las canciones puntuales se imponen a los discos. Y la gente cada vez tiene más claro que primero quiere probar antes que comprar, por lo que imaginar un futuro free to play no parece descabellado.

En el otro lado de la balanza, claro, están algunos jugones que no terminan de verlo claro y prefieren el modelo de producto tradicional.  También quienes prefieren, dentro de la industria y dentro del público, un principio y un fin más acotado. Pero el debate está encima de la mesa, los números parecen cada día dar más la razón a quienes opinan como Earl, y está claro que los próximos años van a ser decisivos para ver si asistimos a transiciones. O mejor dicho, a cuáles.

Pero la gran pregunta que muchos nos seguimos haciendo es: ¿dónde estará el tope de este modelo, en caso de imponerse? ¿Existirá realmente un límite? O dicho de otra forma, ¿terminarían los juegos de este tipo resultando más económicos para los usuarios o, por el contrario, la gente acabaría por pagar más a la larga? Da la impresión de que la democratización de la que hablábamos parece evidente, pero aún hay muchas dudas por aclarar.

Una cosa es segura, Internet lo ha sacudido todo: la música, la prensa, el cine… ya nada es igual a cómo lo era, nos guste más o nos guste menos. Y es difícil pensar que los videojuegos vayan a poder mantener la inercia que han mantenido hasta ahora. Se acercan cambios, y solo nos queda esperar a saber qué es lo qué ocurre y a qué posición nos llevan. Al final, como siempre, somos nosotros, los usuarios, quienes tendremos la última palabra.

 

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