Un futuro incierto tras el E3

Era la semana de la ilusión, de los grandes anuncios y de las sorpresas inesperadas. Pero el E3 2017 de Los Ángeles decepcionó a muchos fans del mundo de los videojuegos. Microsoft debía vendernos su Xbox One X, anteriormente conocida como Project Scorpio; Sony podía presentar lo nuevo de From Software o Sucker Punch; y Nintendo debía seguir ofreciendo exclusivos de calidad para su recién estrenada Switch. Solo una de ellas cumplió con las expectativas, aunque todas pudieron dar más de sí.

Hablamos de la Gran N, que en un breve Spotlight de 25 minutos puso las cartas sobre la mesa. Pokémon RPG para Switch, Metroid Prime 4 en desarrollo, multitud de exclusivos con fecha concreta para este año (cumpliendo la promesa de un triple A por mes) y sin olvidarse de 3DS, a la que seguirán dando apoyo hasta más allá de 2018. Nintendo hizo los deberes, pero empieza a asaltarnos una duda sobre la compañía nipona: los videojuegos third-party.

Wii U fue todo un fracaso en ventas por sostenerse en los exclusivos de Nintendo. Pronto perdió el apoyo de las third-parties. Aunque Switch ha comenzado con un interesante apoyo de Ubisoft (Mario + Rabbids: Kingdom Battle) o Bethesda (Skyrim Switch Edition) lo cierto es que el número de juegos multiplataformas que están llegando a la consola híbrida de Nintendo es muy menor. De seguir así Switch deberá, como ocurrió con Wii U, sostenerse solo en los first-party. Y eso no es una buena noticia.

A ello cabe añadir un problema de lo más alarmante. Switch tuvo uno de los estrenos más prometedores de todos los tiempos, siendo récord de ventas en múltiples países. Sin embargo la Gran N lleva dos meses al completo sin poder ofrecer stock de la consola, por lo que las ventas inevitablemente se han estancado. A día de hoy no existe garantía para saber cuándo volverá a haber stock y las malas lenguas apuntan incluso a que este problema de desabastecimiento podría prolongarse durante todo lo que queda de 2017.

Pasemos ahora a Sony, que tenía fácil convertirse en la mejor conferencia de la feria y no lo hizo. Oportunidad desaprovechada. Sí, volvimos a ver Days Gone, God of War, Spider-Man, Detroit: Become Human y Uncharted: El legado perdido en movimiento y descubrimos la existencia de un remake de Shadow of the Colossus y de The Frozen Wilds, el primer DLC de Horizon: Zero Dawn. Sin embargo se esperaba mucho más. Queríamos The Last of Us: Part II, queríamos conocer lo nuevo de From Software y Sucker Punch y queríamos que la prometida sorpresa sobre Crash Bandicoot fuese un remake de Crash Team Racing.

Nada de ello se produjo, pero lo peor de todo es que no se confirmó ni una sola fecha de lanzamiento, por lo que nos quedamos igual que estábamos antes de ver el evento de la compañía nipona. No cabe duda de que Sony tendrá un buen 2018 con todo lo que tiene presentado (y más cosas que podría presentar), pero tras un inicio de 2017 fulgurante (Horizon, Nioh, Gravity Rush 2, Yakuza 0, Persona 5, etc.) la segunda mitad del año podría quedarse algo corta. Una vez que Uncharted salga a la venta tan solo quedarán dos platos fuertes: Ni No Kuni 2 (que también sale en PC) y Gran Turismo Sport. Parece que Sony no ha distribuido adecuadamente todo lo que tenía para 2017.

Microsoft era la que copaba la mayor parte de la atención, pues su Scorpio debía presentarse en el evento. Muchos consideran, con razón, que la de la compañía de Redmond fue la mejor conferencia del E3 2017. Phil Spencer presentó brevemente Xbox One X (un nombre de lo más confuso e impronunciable) y dio paso a lo que todos estábamos esperando: los videojuegos. Hasta aquí ningún problema, de hecho todo iba sobre ruedas. Pero no todo podía ser perfecto en aquella conferencia.

La firma norteamericana presentó un enorme número de juegos, pero lamentablemente la inmensa mayoría fueron multiplataformas. Hablamos de Anthem, Assassin’s Creed Origins o Metro Exodus. Nadie duda de que fueran grandes presentaciones y títulos muy esperados, pero es difícil vender una consola de 500 euros (100 más que la competencia directa) si no muestras algo exclusivo. Tuvimos Crackdown 3, Cuphead, Sea of Thieves y State of Decay 2 (estos dos últimos retrasados a 2018 cuando eran dos de los platos fuertes de Microsoft para el presente año).

Se presentó el esperado Forza Motorsport 7 y el interesante Super Lucky’s Tales, pero faltaron los platos fuertes. ¿Dónde estaban Gears of War o Halo? Pero sobre todo ¿dónde estaban las nuevas IPs de corte triple A? Phil Spencer dijo hace tiempo que no volverían a repetir el error de Scalebound, que fue presentado en una etapa muy primeriza, pero un E3 sirve para ilusionar a la gente y la mayoría no quedó ilusionado con los juegos que llegarán a Xbox One X. La competencia estrenará el año que viene tres nuevas licencias triple A muy prometedoras. De momento Microsoft no estrenará ninguna.

Como ves cada una de las tres grandes compañías del mundo consolero presentó sus novedades de múltiples formas diferentes. No cabe duda de que los jugadores hemos salido ganando en este E3, pues están en camino una enorme cantidad de videojuegos de mucho nivel. Sin embargo, por unas cosas o por otras el futuro a corto y medio plazo para Sony, Microsoft y Nintendo es incierto y solo el paso del tiempo será capaz de revelarnos si han acertado con sus enfoques en la feria de ocio electrónico más importante del mundo.

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