Un futuro oscuro

En las últimas semanas un par de titulares han capturado mi atención y no puedo dejar de comentarlos. En ambos se pinta un futuro negro para los videojuegos. El primero de esos titulares viene del último estudio realizado por NPD, que además de elaborar rankings de ventas mensuales, se desmarca de vez en cuando con pulsos del estado de nuestro sector. En este caso una radiografía general de cómo se distribuyen los jugadores.

Según la última encuesta realizada por NPD, el segmento dominante en número de jugadores es el de teléfonos móviles. Ha superado al de jugadores “core” o centrales, los de toda la vida. Es verdad que el número no se acompaña de gasto y sigue habiendo una gran diferencia en ese aspecto, pero la tendencia está clara. El salto de jugadores que utilizan primariamente su teléfono para jugar ha sido tremendo y el grupo de jugadores “core” apenas ha variado.

El segundo titular lo protagonizó Alex Hutchinson, director creativo de Assassin´s Creed III, en el que clasifica a su juego como uno de los “últimos mastodontes triple A”. Un proyecto con cientos de personas detrás que se mueve lento pero seguro hacia las ventas masivas. Un par de días después Capcom decidía comprometerse a ciclos de desarrollo más cortos y con más participación de empresas pequeñas. Mientras, también en Japón, Kojima va a su ritmo y sale demostrando el nuevo “Fox Engine” alimentado un Metal Gear Ground Zeroes que ha devuelto mi interés hacia la franquicia. Un proyecto que pinta a ambicioso, que les incluye en esa manada de dinosaurios. Me imagino a esa manada cerrando filas cada vez que alguien cae y muere o es cazado por las redes del free to play, los juegos descargables o aquellos destinados para móviles. Double Fine tras el fallido Brutal Legend (en ventas, no en calidad), Crytek una vez termine con Crysis 3, Harmonix, Factor 5, Remedy o Rare ya no están en la manada. Capcom con su intención de anualizar franquicias puede salirse de esa manada. Kojima se queda a las puertas.

Puedo imaginarme un futuro sin títulos masivos. Free to play por doquier y todo el mundo jugando en sus teléfonos móviles. En el Tokyo Game Show de este año, un 70% de los títulos eran para teléfonos. Los móviles son objeto de deseo. Y quién sabe, puede que todo esto de comprar juegos sean una moda, que en unos años sean bichos raros aquellos que compren juegos de sobremesa. Sabemos que no es posible, pero es un pensamiento que tenemos cada vez que vemos un nuevo titular sobre el avance móvil. Y reforzamos ese pensamiento cada vez que descubrimos un buen juego en nuestro teléfono. Y cada vez vemos más juegos que nos gustan en ese lado de la alambrada. Tememos el cambio pero nos dejamos tentar.

Veo difícil que algo con poca capacidad de maniobra pueda recuperar una posición que tuvo antes. Veo más fácil que aquello que fluye como el agua llene todos los huecos. Y no estoy tomando prestada la sabiduría de Bruce Lee a la ligera. Son las plataformas más abiertas al desarrollo las que tienen las de ganar en esta batalla. Y como ya ha pasado otras veces, los que temen perder el poder venden la alternativa como un futuro oscuro. Nosotros nos vamos a poner las botas, porque los juegos vendrán donde estemos. Y mientras llega ese futuro, disculpadme, me toca mi dosis diaria de Super Hexagon.

@prisioneropixel

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