Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

En los últimos días la gran noticia ha sido la renuncia del Papa a su cargo. El hombre ya no podía más, o eso dicen. Si eres un jugón te habrá venido esta semana la imagen de Ezio persiguiendo al pontífice por el Vaticano, un tipo maligno metido en mil tejemanejes en la Santa Sede, y con el corazón templario.

Pero como digo, si eres fan de las consolas esa no es para ti la noticia del momento. Lo que nos hace entrar cada día en las webs buscando información es algo que se anunciará el día 20 en Nueva York, el futuro de PlayStation, lo que todos pensamos que será la presentación de su nueva consola: PS4.

De no ser así, de tratarse únicamente de nuevos juegos o algún otro tipo de novedad, los periodistas del planeta sufriremos incontinencia a lo Concha Velasco, a la vez que la mitad de jugones de todo el mundo dejarán sordos a la otra mitad con el rechinar de sus dientes. Eso es así.

Y es así debido a que esa máquina de sueños que es una nueva consola, hablando de Sony, Microsoft o Nintendo, siempre es un gran poder que conlleva una gran responsabilidad: la de contentar a millones y millones de aficionados que ven Xbox 360 y PS3 en su mejor momento a pesar de que esta generación ha sido realmente larga, Wii incluida, una de las mejores consolas de la historia.

Esa es al menos mi opinión. Han pasado los años y ahora es cuando los mejores juegos han llegado. 2012 y especialmente 2011 han dado una cosecha de títulos que son ya inolvidables, de Skyrim a Portal 2, pasando por sagas como Mass Effect, Gears of War o Uncharted, hasta que en 2013 la cosa acabará por todo lo alto con proyectos de obras maestras que, esperemos, sean GTA V o The Last of Us, por poner solo dos ejemplos de los tesoros que nos esperan aún por el camino de esta generación. 

Pero llega el momento de cambiarlo todo, un cambio que ya ha sido iniciado por Wii U y ante el que se pueden ver ventajas e inconvenientes en el mercado futuro del entretenimiento digital.

El primer obstáculo en el camino de estas nuevas máquinas será el mercado del PC, porque los ordenadores no es que nunca hayan dejado de ser importantes, es que los cambios de generación de las consolas no les afectan y además con plataformas como Steam y sus más que jugosas ofertas, los peceros ven muchas veces con una sonrisa en la cara los desasosiegos de los consoleros. Si a eso le añadimos la próxima llegada del nuevo aparato de Valve, o de nuevas consolas que rompen con cualquier modelo conocido, como Ouya, que apuestan por el cambio constante de hardware y la gratuidad de los juegos, sin duda PS4 y Xbox 720 tienen un gran reto y, como digo, una gran responsabilidad. Nuestro futuro está en sus manos.

Y es por eso, por la potencia que tienen ahora mismo los usuarios de PC, por lo que me atrevo a afirmar que el cambio en la nueva generación de consolas no será gráfico, será UN CAMBIO DE MODELO. Me explico:

¿De qué vale apostar por unos gráficos que nos dejen con la boca abierta, con chorrocientos mil datos numéricos que nos prometan embobarnos mientras vemos a la jaca y el maromo de turno corriendo en cámara lenta? Es imposible que una consola consiga mover lo que no mueva un ordenador, la próxima generación ya estaría inventada, se llamaría PC y lo tenemos en el cuarto. Evidentemente que las nuevas consolas conseguirán acercarse más a ese nivel de calidad, y será fantástico, pero ese no será el gran cambio.

A mi parecer el cambio vendrá por estos dos motivos:

  1. Llevar el ordenador al salón. Tratar de conseguir esa semejanza en el aparato que sea nuestra PS4 o Xbox 720 y conseguir sus calidades, eliminando el engorro de características juego a juego al que nos obligan los PC y el resto de sus inconvenientes. Hablando en plata, la calidad de un ordenador tumbados en nuestro sofá, ese creo yo que será el objetivo. 
  2. Copiar el modelo de Steam. PlayStation Network y Xbox Live deben aspirar a tratar de al menos igualar la estrategia de la web de Valve, tanto en precios, como en oferta de juegos y en apuesta por el mercado digital. Pero voy más allá, porque en ciertos aspectos PlayStation Network ha iniciado un negocio de suscripción con PS Plus que en la nueva generación puede ser clave si Microsoft no lo copia. Y es que la opción de un pago único anual que te permite obtener al instante una colección de juegos que se renueva mes a mes, es un paso por delante que ahora mismo lleva Sony en la carrera a la vista de muchos usuarios.

Diréis, ¿y este McNulty qué sabe?. Pues, como todos, en el mundillo tengo mis fuentes, y como todos me puedo dar una leche morrocotuda si el día 20 de PS4 no olemos ni el mando tras meses y meses de continuos rumores, cuchicheos y pases en largo que nunca han sido gol ni de lejos.

“A veces todos nuestros pensamientos nos hacen dudar”, cantaba Robert Plant de Led Zeppelin en Starway to heaven. En mi caso me hacen soñar, ¿a vosotros no?

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