Una nueva forma de juego

Una nueva forma de juego

El modo de consumir videojuegos está evolucionando de forma drástica con el paso de los años. Con el objetivo de maximizar beneficios, las compañías del sector están dedicando gran parte de sus esfuerzos al mercado digital, que parece haber hallado un nuevo filón que explotar: los servicios de suscripción que posibilitan, a cambio de las correspondiente cuota mensual, el acceso a un amplio catálogo de títulos de forma ilimitada.

En este sentido se manifestó Microsoft hace unos días al presentar su nueva plataforma, Xbox Game Pass, disponible próximamente para la consola de actual generación de la compañía. Tratando de replicar el éxito de EA Access, accesible desde el mismo dispositivo y más asequible, los responsables de la multinacional estadounidense pretenden atraer a gran parte de sus usuarios, incluso a aquellos que ya disfrutan del servicio Xbox Live Gold.

Lo mejor de todo, al menos desde un punto de vista económico, es que ambos programas no son incompatibles. Es más, el contratación de Xbox Live Gold será necesaria para acceder a la vertiente multijugador de cualquier videojuego disponible en Xbox Game Pass. De este modo, Microsoft ha tejido una red de servicios que requerirá aproximadamente 40 euros anuales más los 10 euros mensuales del nuevo programa premium.

En relación a la competencia, Xbox Game Pass arrancará con uno de los catálogos mejor surtidos con un total de cien títulos. Además, la compañía se ha comprometido a añadir, al margen de Games with Gold, nuevos videojuegos cada mes. De este modo, superará ampliamente al servicio EA Access, Origin Access en PC, que por motivos obvios debe restringir su contenido a las obras, pertenecientes a grandes franquicias, que contengan la firma de Electronic Arts.

El máximo competidor a nivel internacional, el servicio PlayStation Now de Sony, también proporciona el acceso a un largo listado de títulos incluso en PC. Lamentablemente, no podemos obviar el hecho de que, por el momento, el programa no haya aterrizado en España. Desde luego, parece que las expectativas de Microsoft en este aspecto son mucho mayores desde el mismo inicio, en el que ya se han planteado la oferta del contenido en la mayor parte de territorios.

Asimismo, ofrece algunas diferencias tanto en el precio, mayor que en el caso de Xbox One, como en la forma de acceso a los videojuegos. Mientras Xbox Game Pass descargará el juego en cuestión en la propia consola, al igual que EA Access, la plataforma de PlayStation solo podrá disfrutarse en streaming. Aquellos que no posean una extraordinaria conexión a Internet sabrán el inconveniente que esta mecánica puede suponer, sobre todo al tratarse de videojuegos y no de contenidos audiovisuales al uso.

Una clase de contenidos, cinematográficos y televisivos, que han asumido otras plataformas de corte similar como Netflix, Wuaki, HBO España o Yomvi. Esta forma de oferta parece, por tanto, extrapolable a cualquier medio siguiendo el mismo patrón. En el caso de Netflix, la más popular de cuantas hemos mencionado, también se proporciona el acceso a múltiples producciones a cambio de una cuota mensual muy similar a la de Xbox Game Pass.

Además, el servicio bajo demanda responsable de éxitos como Stranger Things, Narcos o The Crown, permite visualizar el contenido tanto mediante streaming como sin conexión a Internet. De este modo, al igual que el servicio de Microsoft, permite descargarlo para una posterior visualización sin tener que estar a expensas de una óptima conexión a la red. Sin duda, un aspecto diferencial respecto a algunas compañías de la competencia.

Cualquiera de estas opciones pone de manifiesto una forma de consumo radicalmente opuesta a la que estábamos acostumbrados solo unos años atrás. En lugar de proporcionar una posesión perpetua de los contenidos, estos servicios brindan la posibilidad de disfrutar de ellos por tiempo de forma ilimitada aunque solo mientras se abone la correspondiente cuota. Se trata de un cambio de mentalidad que los usuarios comienzan a adquirir tras dejarse seducir por las incuestionables ventajas que ofrece.

Al contrario que en la compra física o digital, los videojuegos no pertenecen en ningún momento al usuario, por lo que solo paga por el derecho de acceso, como si de un alquiler se tratara. La diferencia más relevante es que, por el precio de un juego, el suscriptor podrá beneficiarse de un extenso catálogo durante varios meses, generando así una opción más atractiva para gran parte de los jugadores.

Los beneficios, además, no son únicamente para los usuarios. Las propias empresas son las mayores interesadas en desarrollar esta clase de programas, capaces de acabar con cualquier coste de distribución más allá del mantenimiento de la plataforma. ¿Estamos, entonces, ante la evolución natural de la industria del videojuego? Solo el tiempo lo dirá, aunque parece tratarse del mejor método para asegurar su supervivencia a largo plazo, en el que el formato físico para abocado a desaparecer.

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