¿Valve no ha aprendido nada de Apple?

En un mercado donde las compañías más pequeñas siempre tienen un mayor margen de maniobra, Valve parece no haber aprendido de los errores de Apple. Y no estoy hablando de ese anuncio por parte de Valve de su entrada en el terreno del hardware (por ahora sólo periféricos). No, voy a hablar del papel de ambas empresas como guardianes de la entrada a sus mercados de software.

Esta semana pasada hemos podido presenciar la influencia de Valve en el espacio digital con la puesta en marcha de su servicio «Steam Greenlight «. El día 30 de agosto Valve inauguraba una sección de Steam donde dar voz a los usuarios sobre qué juegos querían ver en el servicio. Los desarrolladores propondrían sus juegos y los usuarios votarían por aquellos que quisieran ver en Steam. Las compuertas se abrieron. Sólo el primer día había más de 800 juegos para juzgar. Naturalmente Valve no está obligada a publicar ninguno de estos juegos, pero eso no inhibió a las hordas de desarrolladores. Como en un coliseo romano dábamos pulgares hacia arriba o hacia abajo. El público iba a ser soberano.

Para una compañía que basa su éxito en su comunidad de usuarios online, resulta extraño que no viera venir lo que iba a ocurrir. Junto con las propuestas legítimas entró la riada de graciosos, estafadores y escoria derivada que habita en los márgenes de internet. Esto terminó provocando que Valve exigiera un pago de 100$ para poder mandar un juego a Greenlight. El pago para entrar en el servicio también fue recibido con indignación por un siempre quejoso internet. La victimización ante la violación de unos derechos que de salida nunca existieron.

Es curioso que Valve eligiera 100$ como barrera de entrada. Es la misma cantidad que Apple exige para darse de alta en su programa de desarrolladores, requisito para poder publicar un juego en la App Store. Un servicio siempre criticado por la cantidad de basura que se lanza cada día. Valve parece no haber aprendido nada de Apple. Es cierto que entrar en Greenlight no asegura la publicación en Steam, pero el resultado es el mismo, un ecosistema donde el ruido de la multitud impide descubrir los juegos que merecen la pena.

Valve ha cedido su cetro a los usuarios y todos se le han tirado al cuello, pero olvidando lo fundamental. Que las compuertas de Greenlight no se han abierto hacia Steam. No podemos comprar ningún juego, no sabemos a qué ritmo Valve permitirá que se publiquen ni cuáles serán las tendencias de este experimento que acaba de empezar Gabe Newell.

Si desnudamos el proyecto hasta su esencia mínima, se trata de un gran sondeo de mercado. Puede que en el fondo Valve sí haya aprendido de los errores de Apple, y sabe que su papel de chef a la hora de seleccionar los juegos que entran en Steam es fundamental. Pero hay una posibilidad inquietante. ¿Y si Valve quiere los dos mundos? Mantener por un lado Steam como su selección gourmet y Greenlight más cercano al salvaje oeste que es la App Store. Poder presumir de escoger los juegos buenos en Steam y de ser adalides de darle el poder al pueblo en Greenlight, para llenarse el bolsillo con cualquier juego simplemente basándose en su popularidad. ¿Puede Valve ser más Apple que la propia Apple?

@PrisioneroPixel

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