Videojuegos basados en película, ¿una suerte distinta?

Videojuegos basados en película, ¿una suerte distinta?

Recuerdo el primer juego que disfruté en PlayStation 2. Se trataba de El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey, un juego que adaptaba la película basada en los libros de Tolkien. Por supuesto, este no fue el único título inspirado en una película que disfrutaría en mis consolas. Las películas de Harry Potter también se colaron en mi biblioteca de videojuegos a través del cartucho de La Cámara Secreta para la Game Boy Color. Si bien no fueron los títulos que más disfruté, sí que me hicieron pasar buenas tardes e incluso los rejugué en varias ocasiones con tal de completar el 100% de sus historias.

También recuerdo la primera vez que vi, con algo de criterio, la adaptación al cine de una película basada en un videojuego: Street Figther, aquella que contaba con Jean Claude Van Damme como protagonista. La sensación fue peor que la de ver a tu pareja con otra persona en la cama. ¡Qué decepción! A partir de aquel momento todo cambió, y entendí la maldición: cuando un título llega a la gran pantalla, la probabilidad de encontrarme con un largometraje malo es bastante alta. ¿Por qué en este caso es así, y al contrario no? Es decir, ¿por qué los videojuegos que adaptan una película entretienen pero el séptimo arte basado en la industria del ocio digital no?

La respuesta puede estar en el nivel de interacción. Una película es un mensaje con solo un canal, no permite respuesta ni modificación posible. Sin embargo, un videojuego nos sumerge en una historia. Nos brinda la oportunidad de ser Legolas, Harry Potter o Los Cazafantasmas. Una forma de meternos dentro de aquel largometraje que tanto disfrutamos. Sin embargo, hacerlo al contrario es más difícil, encontrar la forma de eliminar este componente de entretenimiento con éxito es algo, que a la vista está, no es sencillo y terminamos encontrando argumentos lisos, porque les falta algo.

Y lo que les falta es el papel el jugador. Pongamos el ejemplo de World of Warcraft, en este juego la historia se apoya con algo tan importante como las incursiones en mazmorras, la compañía de muchos otros jugadores y del sufrimiento que supone enfrentarse a uno de los jefes, encontrar tesoros y la satisfacción de superarnos y subir de nivel. ¿Cómo llevar todas esas sensaciones a la gran pantalla? No se sabe todavía muy bien cómo, pero en el caso contrario parece que la fórmula funciona Volamos a mi PlayStation 2 y a El Señor de los Anillos.

La sensación de satisfacción que sentí al poder batallar como Gimli, y cuando mi amigo se unía al modo cooperativo como Aragorn era indescriptible. Por primera vez podía ser como el enano de la película y organizar torneos en las partidas para ver quién era capaz de matar más orcos. La sensaciones cambian y gracias al videojuego, era capaz de disfrutar de esta historia en primera persona de forma que yo era el protagonista y no un actor que por muy bien que hiciera el papel, no transmitía lo mismo que al manejarlo yo en mi videoconsola. Por otro lado hay una cosa evidente: la concepción del personaje.

Desarrollar un personaje en el videojuego supone crear algo en un lienzo, desde cero. Pero se le dota de una imagen y unas características que muy difícilmente pueden encontrar su eco en la gran pantalla. No obstante, el mundo digital sí que permite escanear, capturar movimiento y plasmar en píxeles a los actores originales de una película. En definitiva, es más fácil captar la esencia de una persona en el mundo digital que trasladar a Garona a los cines todo el mundo. Siempre, en este caso, las comparaciones serán odiosas.

Por supuesto, ejemplos del caso contrario, videojuegos basados en películas que fueron un fiasco los hay, como por ejemplo Eragon, título que salió a raíz de la película basada en la novela de Christopher Paolini, y el cual era tan plano como el largometraje en el que se inspiraba (tampoco había un buen espejo en el que mirarse). O c.ómo olvidarse de la adaptación de E.T. para Atari. Pero no se puede negar el buen rato que hace pasar un juego que bebe del séptimo arte y más cuando dentro de la industria del ocio digital se permiten opciones tan buenas como la de los títulos LEGO, en donde podemos juntar a Los Cazafantasmas con el Doctor Who en una alocada aventura como la de LEGO Dimensiones.

Pero desde luego, no perdemos la esperanza en que la industria del cine encuentre la forma de llevar un videojuego de una forma buena a la gran pantalla, o a la pequeña ahora que Netflix va a producir una serie basada en The Witcher. Porque nos lo merecemos después de tantos años y seguro que con un poco más de práctica, las productoras de Hollywood y todo el mundo, lo consiguen.

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