Videojuegos físicos Vs. Videojuegos digitales

Videojuegos físicos Vs. Videojuegos digitales

El pasado año terminó un tanto accidentado en el mundo de los videojuegos. Tras la caída de PlayStation Network vino la que ha sido probablemente una de las mayores controversias: el robo de datos de Steam. Durante las pasadas navidades, un error hizo que muchos de sus usuarios, al iniciar sesión, viesen que no se encontraban en su perfil sino en el de otra persona, dándoles acceso fácil a todos los datos de dicho jugador (nombre, teléfono, cuenta de correo…). La polémica se ha ido sucediendo desde entonces incluso después de las disculpas de Valve, y esto me ha hecho una vez más volver a un debate que seguramente muchos hemos tenido los últimos tiempos.

De cada vez relegamos más en los videojuegos digitales y confiamos en este tipo de plataformas, lo que resulta bastante cómo pero… ¿y si algún día ocurre un problema peor aún que el robo de datos? ¿Y si un día no puedes recuperar tu cuenta y pierdes todos los videojuegos que habías comprado? ¿Acaso estamos confiando demasiado en lo digital y dejando de lado los videojuegos físicos de siempre?.

Analicemos el caso. ¿Cuáles son las ventajas de un formato respecto al otro? El formato digital, como he comentado, te ofrece mucha comodidad pues puedes comprar (y en ocasiones a precio más bajo) sin necesidad de salir de casa y obtienes el videojuego de manera instantánea sea cual sea la hora de la compra. Además no ocupa espacio, lo que te ahorra el tener que buscar hueco entre tus estanterías y, más importante, no se rompe.

Aun así, tiene sus puntos flacos: no puedes prestárselo a un amigo a no ser que decidas compartir biblioteca con él (con varias restricciones) o pasarle tu cuenta. Esto conlleva a darle tus datos y ese es otro problema del formato digital, que con la compra debes revelar algo tan delicado como tu cuenta paypal, el número de tu tarjeta o de tu cuenta bancaria, lo que supone mucho riesgo. También te expones a que si en algún momento ocurre algo grave con tu cuenta y te es imposible recuperarla, te quedas sin todo aquello que hayas comprado. Otras desventajas que posee esta opción es que en algunos títulos si no posees conexión a Internet no puedes jugar y, para qué mentir, tener algo digital no es lo mismo que en mano (no tienes una caja con instrucciones, un cd…)

Ahora miremos al otro extremo: el formato físico. ¿Qué tiene de bueno? Pues puedes llevarlo a casa de un amigo para echar unas partidas, te viene en una caja y con un manual, algo que muchos jugadores valoran, cuentan con ediciones coleccionistas realmente maravillosas… Pero dos puntos muy importantes que hay que destacar de comprar videojuegos a la vieja usanza son que no dependes de ninguna plataforma digital y no necesitas esperar a que se descargue el juego, insertas el cd y voilá (aunque esto ya comienza a perderse porque ahora casi todos requieren de instalación).

Por supuesto, incluso algo como el método de siempre no se libra de algunos defectos: su precio puede llegar a ser a veces más elevado que en versiones digitales, debes mimar mucho el cd porque podría romperse, pero tampoco puedes evitar que con el tiempo vayan desgastándose y, pese a que pueda parecer una tontería, si eres un gran coleccionista puede que acabes teniendo problemas de espacio y jugando al Tetris para lograr buscarle un hueco.

Pensándolo bien, no tenemos por qué ser tan extremos pero sí que es cierto que lo digital está ganando de cada vez más terreno a lo físico. Más bien, nosotros buscamos aquello que se adapte a nuestras necesidades, motivación que nos lleva a elegir una cosa u otra. Por ejemplo, si eres una persona que le encanta coleccionar, te decantarás con más probabilidad hacia lo físico, pero en un momento puede que te veas en un apuro y sin espacio libre para más videojuegos, y por ello decidas comenzar a ir hacia lo digital.

Aun así, también se da el caso contrario: personas a las que simplemente les gusta más comprarse los juegos a través de plataformas digitales porque les resulta menos engorroso y directo: desde tu sofá o sillón eliges el juego y listo, no debes levantarte ni comenzar a buscar entre los títulos girando la cabeza como un búho hasta encontrar el que quieres. O incluso ya no se trata de eso pues, por ejemplo, de cada vez hay menos videojuegos con caja para PC y muchas veces has de acabar buscando por tiendas virtuales.

Yo misma, por ejemplo, me encuentro en esa situación y últimamente soy más de comprar juegos a través de Steam, pero encuentro que no hay nada mejor que poder tener el juego entre tus manos, añadirlo a tu gran galería de reliquias y disfrutar cada momento de esa placentera sensación de abrir la caja, poder pasar las páginas de las instrucciones y admirar las ilustraciones.

El problema es que de cada vez cedemos más ante lo digital sin pararnos a pensar que tal vez todavía no estamos en una situación de plena confianza. Con el tiempo se está viendo que poco a poco hay más videojuegos exclusivos digitales, ya sean completos (caso propio de los indies) o DLCs, y entregamos nuestros datos personales con mucha facilidad, pero nadie nos garantiza que éstos estén a buen recaudo. ¿Debemos poner en riesgo nuestra privacidad por entretenimiento?

Con los ataques a Steam se ha comprobado que estamos indefensos y, si nos ponemos en la peor de las situaciones, que en cualquier momento podríamos perderlo todo. ¿Necesitamos un momento de reflexión? Puede ser. Los tiempos cambian y la tecnología avanza, y está claro que debemos ir adaptándonos, pero también hay que tener en cuenta que tampoco podemos dejarlo todo en manos de algo tan etéreo como es Internet o la nube. Los videojuegos físicos siempre van a estar ahí, esperando a ser mirados con los mismos ojos maravillados de antaño, pero puede que realmente sea el momento de dar un paso hacia adelante. ¿Deberían los videojuegos en formato físico cambiar su estrategia de venta y publicidad con el fin de resultar más atractivos para los jugadores?

Muchas son las preguntas y varias las respuestas. Yo seguiré apostando sobre todo por lo físico y acudir a lo digital en casos puntuales, temo que le pueda ocurrir algo a mi biblioteca y personalmente me gusta más tener algo en mano y expuesto en mi estantería. ¿Y tú?

Publicaciones relacionadas

Cerrar