Videojuegos y crowdfunding, confiar o no confiar

En los tiempos que corren, financiar un videojuego de gran nivel es de lo más costoso. Elevados costes de producción, mucho tiempo de desarrollo y salvajes campañas publicitarias que solo se pueden permitir un puñado de estudios en todo el mundo son los ingredientes fundamentales para construir una gran producción en el sector del ocio electrónico.

Quienes no tienen tantos recursos económicos a su alcance pero sí cuentan con una buena idea han visto en los últimos años ampliadas sus posibilidades gracias al crowdfunding o financiación colectiva. El concepto es sencillo: uno expone su proyecto, especifica la cantidad de dinero que necesita y los interesados en la idea pueden apoyarla con el dinero que deseen, recibiendo casi siempre una bonificación a cambio.

Siendo un sistema que beneficia a ambas partes, pensarás, ¿qué puede salir mal? En los últimos días, desgraciadamente, hemos tenido numerosos ejemplos de un abuso de confianza. El primero de ellos y más sonado ha sido el reciente lanzamiento de Mighty No. 9, impulsado por Keiji Inafune y autoproclamado sucesor espiritual de Mega Man. Con estas dos proclamas tras el proyecto quién iba a no fiarse de su calidad. Cuatro millones de dólares de miles de mecenas y varios meses de retrasos después, el juego ha sido decepcionante.

Eso, por supuesto, no es lo peor, sino la reacción de Inafune: “el juego no es perfecto, pero es mejor que nada”. Recapitulemos. Utiliza cuatro millones de dólares que la gente le ha confiado, lanza un juego que sabe que no está bien rematado y dice que es mejor que nada. Lamentablemente este no ha sido el único caso a analizar. Y es que el esperado Allison Road (en este caso sucesor espiritual del cancelado Silent Hills de Kojima) canceló su proyecto de crowdfunding cuando Level 7 ofreció financiarlo externamente. Hace tan solo unos días ambas compañías decidieron dar el videojuego por concluido, ignorando las ganas y expectativas que los usuarios habían puesto en el título.

Como decíamos, el crowdfunding abre las puertas a miles de fantásticas ideas que no tendrían cabida de otro modo. Hay que tomarlo, por tanto, como tal; como una forma de que proyectos prometedores vean la luz. Pensar que las malas experiencias (como las ya relatadas) son minoría ha de ser clave, pues gracias a este método de financiación en alza hemos podido disfrutar de grandes videojuegos.

En efecto, no solo pequeñas obras ya olvidadas han nacido gracias a plataformas como Kickstarter. Pillars of Eternity, Divinity: Original Sin, République, Superhot, Stasis. ¿Te suenan? Todos ellos han nacido gracias al crowdfunding. No son los únicos. Una de las mayores sorpresas del pasado 2015, Undertale (un videojuego desarrollado por una sola persona) tuvo su origen en una financiación colectiva, mientras que el especialísimo título That Dragon, Cancer hizo lo propio.

Como puedes ver, el crowdfunding nos ha dado mucho más de lo que nos ha quitado (y esto son solo ejemplos de los últimos meses), por lo que merece la pena seguir confiando en este método de financiación. El mundo de los videojuegos es capaz de ofrecer productos diferentes, alejados de los estándares que marcan los triple A y las grandes compañías, pero solo será capaz de hacerlo si le seguimos dando la oportunidad a las ideas frescas surgidas del crowdfunding.

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