Xbox: los pilares del futuro de los videojuegos

Estudios, consolas, streaming y suscripciones marcarán el futuro

No lo voy a negar, desde Xbox 360 mi plataforma de referencia es Xbox. Pero tengo que reconocerlo, no lo hizo bien en esta generación: empezó con una consola menos potente y más cara. Su empecinamiento por competir con el modo de juego de Wii poniendo sobre la mesa el Kinect le hizo fracasar. Uno de los principales motivos por los que Nintendo Wii triunfó fue porque cuando salió, en el año 2006, aún no existían los smartphones y mucho menos estaban popularizados. Hoy sería muy difícil que una consola casual como la Nintendo Wii triunfara, sería mucho más factible que un accesorio como Wii Balance fuese un producto de Xiaomi que se conectase con tu teléfono. En el año 2013, todo el mundo tiene un smartphone en su bolsillo y los jugadores casuales se han movido al móvil.

En 2014, un año después del lanzamiento de Xbox One y viendo las pésimas ventas de su primer año, Phil Spencer tomó las riendas de la división Xbox. Tres años después de ese nombramiento obtuvimos su fruto: Microsoft ponía en el mercado la consola más potente hasta la fecha, la Xbox One X. Y a diferencia de su competidor directo, la PS4 Pro (lanzada un año antes), era más pequeña, más silenciosa y más potente en todos los aspectos que las anteriores de su familia (la Xbox One S y la Xbox One).

Microsoft decidió hace unos años dejar de publicar datos de cuantas Xbox vendía. Aun así, podemos estimar que la cantidad de Xbox One vendidas (incluyendo Xbox One S y Xbox One X) ha superado ya los 40 millones de unidades, mientras que PlayStation 4 supera hoy las 85 millones de consolas vendidas. Mientras tanto, la Nintendo Switch suma ya más de 22 millones de unidades vendidas en sólo 18 meses. Teniendo en cuenta que PlayStation 4 y Xbox One fueron lanzadas en 2013, la Nintendo Switch parece que superará las ventas de éstas en mucho menos tiempo.

Pero no solo es una cuestión de hardware y potencia, el otro principal problema de esta generación ha sido el contenido. Si bien, Microsoft lo ha hecho muy bien incorporando a tiempo fenómenos de masas como Playerunknown´s Battlegrounds o incluso aliándose con Nintendo para luchar por el crossplay entre PlayStation 4, Xbox One, PC y Nintendo Switch, en el apartado de exclusivos first party de Xbox la cosa ha estado mucho más floja.

A continuación vamos a analizar los tres pilares fundamentales que cambiarán la marca Xbox: contenido, servicios y hardware.

Incorporaciones a Microsoft Studios (antes Microsoft Games Studios)

Este año durante el E3, Xbox anunció la adquisición de nuevos estudios: Ninja Theory, Undead Labs, Compulsion Games y Playground Games. Conocidos por Hellblade, State of Decay, We Happy Few y Forza Horizon, respectivamente. Además, anunció la creación de un nuevo estudio: The Initiave, que cuenta con Brian Westergaard (productor de God of War), Lindsey McQueeney y Daniel Neuburger (antiguos miembros de Crystal Dynamics), Christian Cantamessa (guionista de Red Dead Redemption en Rockstar y, posteriormente, en Sombras de Mordor), Tom Shepherd (Director Técnico de Rockstar) y Annie Lohr (reclutadora de EA y Riot).

Microsoft Studios ha incorporado 7 estudios

Por si esto no fuera poco, en el Xbox FanFest 2018 anunciaron la adquisición de inXile Entertainment (desarrollador de The Bard’s Tale) y Obsidian Entertainment (desarrollador de Fallout: New Vegas y Pilares de la Tierra).

Seguramente no tengamos el año que viene resultados de estos 7 estudios, pero estas adquisiciones colocan a Xbox en una buena posición para afrontar los próximos años. Eso sí, no nos olvidemos que la conferencia de Microsoft de este año estuvo repleta de contenido nuevo, aunque en el apartado de exclusivos first party es donde más falló, a pesar de haber presentado el Halo Infinite y el Forza Horizon 4. Echamos en falta juegos como God of War, Uncharted o Horizon Zero Dawn.

Proyecto “xCloud”

El otro gran anuncio de Xbox durante este año ha sido el proyecto “xCloud” (que mencionó en la feria pero lo presentó más adelante) por el cual pretenden llevar los juegos de la plataforma Xbox a dispositivos móviles: móviles y tablets. Un servicio para jugar a los juegos de Xbox One (y 360 y Xbox clásica, gracias a la retrocompatibilidad) mediante streaming. No es muy diferente a la forma de jugar hoy día al Phantasy Star Online 2 y Assassin’s Creed Odyssey en Nintendo Switch (aunque solo están disponibles para el mercado japonés).

Esto le daría acceso a un mercado global de 3.300 millones de dispositivos activos mensualmente (entre iOS y Android), convencer a un 3% de estos dispositivos ya sería un mercado mayor que el actual de PS4. Además, Microsoft no pretende venderle a estos dispositivos juegos a 60 euros, sino venderle una suscripción de 10 € al mes de su servicio Xbox Game Pass. Lo cual no es descabellado teniendo en cuenta que los suscriptores de Netflix han llegado a los 137 millones de suscriptores en 2018.

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Además el argumento de venta es mucho más sencillo, no es lo mismo que intentar convencerte para que te compres una consola de 300-500 euros que convencerte para que pruebes una suscripción durante un mes para luego cobrarte 10 € al mes.

Por último, el streaming vendría a “arreglar” uno de los grandes problemas de esta generación: La cantidad de minutos que hemos dedicado a instalar juegos en nuestro disco duro ya fuese porque los compramos digitalmente, porque el juego obliga a su instalación en el disco o porque incluían un parche zero day que nos impedía jugar hasta que estuviera descargado e instalado. El streaming nos promete poder jugar desde el minuto cero a nuestros juegos. ¿La contrapartida? Que necesitaremos una buena conexión a Internet para poder aprovechar esta tecnología.

Project Scarlet, el caballo de troya y la imagen de Xbox

Cuando Microsoft presentó Xbox One X puso todo sobre la mesa, dijo que Xbox siempre tendría la consola más potente del mercado. Lo cual se cumple con la Xbox One X, pero habrá que ver con la siguiente iteración de las consolas como queda el dúo PlayStation 5 / Xbox “Scarlet”. A priori Scarlet serían dos consolas: una potente que competiría de tú a tú con PlayStation 5 y una barata, a la que yo le llamo el “caballo de troya”. La barata sería una consola sin lector de discos (con el ahorro que ello conlleva en licencias de BluRay y en hardware) pensada para los servicios de Microsoft y su proyecto xCloud. Una consola que pueda reproducir un juego vía streaming e incluso desde disco duro aquellos descargados digitalmente. Esta consola se colocaría muy por debajo del precio de una consola de sobremesa o incluso podría venir a sustituir la Xbox One S que actualmente viene incluida en el Xbox All Access (Xbox One S, Xbox Live Gold y Game Pass por 20 dólares al mes).

Resumiendo

La foto completa queda de la siguiente forma: 7 nuevas incorporaciones a Microsoft Studios que aportarán contenido fresco a Xbox, un servicio de streaming para poder jugar a los juegos de Xbox donde quieras (incluso el móvil con una conexión de cuarta generación), un par de consolas que cubra todas las demandas de los usuarios (los que quieren potencia y calidad gráfica superior) y los que quieran acceder a los juegos nuevos de forma más barata y para finalizar un conjunto de suscripciones que solas o combinadas le da al usuario la libertad de jugar como quiera y donde quiera (Xbox Live Gold, Xbox Game Pass y Xbox All Access).

Imaginemos un 2019 donde podamos jugar al Kingdom Hearts 3 en un iPad simplemente teniendo una conexión WiFi y un mando Bluetooth (como el de Xbox One) conectado a él.

Eugenio Estrada

Director del grupo Difoosion, apasionado de los videojuegos y enganchado a Pokemon Go (7486 8600 2267). Fan incondicional de las sagas Kingdom Hearts, Zelda, Pokemon y Final Fantasy. He jugado más de 2.000 horas al Destiny.

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