Youtubers y su impacto entre los más jóvenes

Youtubers y su impacto entre los más jóvenes

Cuando tenía diez, once o incluso doce años, cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, mis respuestas siempre se movían en un amplio rango de profesiones, que iban desde arqueóloga hasta escritora, pasando por bióloga o profesora, e incluso hubo un tiempo en el que la carrera de cantante se me antojaba interesante, idea que deseché por completo ante mi carente habilidad para el canto.

Lo mismo pasaba cuando mis compañeros y amigos de clase recibían la misma pregunta. La mayoría respondían con ilusión que querían ir a la universidad y estudiar esta carrera o aquella otra, los había que querían ser deportistas, había veterinarios/as, abogados/as, profesores/as, todo tipo de profesiones, muchas de ellas elegidas porque los progenitores las ejercían y habían sido una gran influencia en la vida de sus hijos.

Y es verdad que en el tiempo presente pasa lo mismo. Todos los trabajos mencionados siguen siendo, en su mayoría, los favoritos de los más jóvenes. Sin embargo, a la lista se van incluyendo otras nuevas profesiones a la par que van apareciendo en el mundo laboral. Es algo lógico que nuevas profesiones y trabajos se creen en una sociedad que no hace más que evolucionar gracias a la tecnología que rodea nuestras vidas. Diseñador gráfico, personal shopper, community manager, youtuber, son ocupaciones relativamente nuevas, fruto de la sociedad tecnológica y consumista en la que vivimos.

Hace diez años, la profesión de youtuber habría sido impensable. Por aquel entonces, la plataforma de reproducción de vídeos más usada del mundo estaba prácticamente en pañales y la idea de vivir del contenido allí publicado se tornaba ridícula. Y hoy día, este trabajo, ser youtuber, es uno de los empleos más deseados entre personas que aún están incluso estudiando en el colegio.

Las personas que se dedican a ello y tienen éxito pueden vivir sin problemas y holgadamente con lo que ganan entre lo que Youtube les da gracias a los millones de visitas que consiguen, y la publicidad que emplazan en sus canales y fuera de ellos.

¿Y por qué? ¿Por qué ser youtuber es algo tan deseado entre los niños y niñas de diez, once o incluso doce años?

Estos niños se pasan horas enganchados a la pantalla del ordenador observando cómo sus personajes favoritos suben un vídeo en el que básicamente hacen el tonto un rato y provocan una carcajada rápida. Esto engancha, os lo digo yo, que no sigo a ningún Youtuber y cuando de repente me topo con algún vídeo de este tipo, me quedo engatusada, como si mi cerebro hubiera hecho mutis por el foro y me hubiera dejado allí tirada. Y todo, sin aparente esfuerzo por parte de los creadores. La televisión de los niños de hoy día es el ordenador, es un hecho. Se pasan más tiempo entre vídeos de Youtube que en cualquier otro sitio.


Nosotros usábamos nuestras horas de asueto para ver dibujos animados en la pequeña pantalla, los documentales de La 2 o algún programa de estos familiares que retransmitían los viernes por la noche. Estos niños gastan su tiempo entre vídeos de youtubers. ¿Y es esto necesariamente negativo?

No, en principio no tiene porqué ser negativo. En estos vídeos solamente aparece gente como el Rubius haciendo el tonto mientras juega a Minecraft al tiempo que su amigo Mangel le ríe las gracias. Eso no tiene nada de malo, es hasta entretenido, si pasamos por alto lo ridículas que son algunas de las situaciones. Pero es verdad que estos personajes ejercen una gran influencia en los jóvenes que no siempre consumen un contenido adecuado a la edad que tienen y que pueden ser fácilmente influidos con opiniones y pensamientos erróneos o dañinos incluso.

Los youtubers saben perfectamente que el target al que van dirigidos sus vídeos es un público muy joven, y que no siempre el contenido que crean es adecuado para ellos. Ciertos youtubers, seguidos por miles de jóvenes cuyas opiniones aún están por formar, tienen muy mala fama en la red al difundir y defender valores negativos que pueden hacer y definitivamente hacen que toda una generación crezca con conductas perjudiciales y para nada admisibles en la sociedad en la que vivimos hoy día. Estos youtubers usan su canal para hablar sobre lo que ellos creen que son verdades absolutas, inculcándolas, seguramente sin conocimiento de causa, a sus seguidores, que gracias a ello, ven ciertas conductas como algo normal, cuando debería ser al contrario.

No nos damos cuenta de que estas personas tienen un enorme poder entre sus manos. Mueven masas. Masas jóvenes. Masas que les siguen sin pestañear, sin pensar en las barbaridades que algunos dicen. Han conseguido en muy poco tiempo que los niños quieran ser youtubers antes que médicos. Ya sean esos que tienen mala fama o los otros que sólo publican tonterías, son ellos los que están formando las mentes de los jóvenes que los siguen. Y ahora diréis, ¡vaya, ni que los jóvenes fueran como plastilina esperando a ser manejada al antojo de unos cuantos!

Y yo ahora digo: Todos somos producto de nuestra infancia.

A todo esto, me gustaría aclarar que nada tengo en contra de los Youtubers, es un trabajo más que digno, pero me enerva que algunos usen la plataforma de Youtube para conseguir perritos que les ladren y les rían todas las gracias, que por cierto no tienen ni gota, sin pensar que sus nocivas opiniones pueden moldear a los más jóvenes y no de la mejor de las maneras.

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