Dragon Ball Super: Un animador da la clave de la mala calidad

Dragon Ball Super: Un animador da la clave de la mala calidad

El quinto capítulo de Dragon Ball Super, de infausto recuerdo en Internet, sigue trayendo cola debido al bajón palpable en la calidad de su animación. Poco más hay que decir aparte de lo que se ha mostrado ya, pero toca echar la mirada a la propia industria e intentar hallar una respuesta a la pregunta de por qué, qué hemos hecho para merecer una animación de esta estofa en el último capítulo de las aventuras de Goku. Thomas Romain es un profesional de origen francés, creador de la serie Código Lyoko y actualmente animador en Japón. Un estatus, el de animador extranjero, que no se concede a todo el mundo, pero es precisamente él quien aporta una explicación.

“‘¿¿Por qué este episodio está tan pobremente animado??’ Algunas explicaciones sobre el estado de la industria de la animación japonesa”. Con este mensaje en Twitter, Romain acompaña un documento que pone de manifiesto las condiciones con las que lidian algunas series: “Algunos miembros como los productores o algunos diseñadores, cobran un sueldo mientras dura el proceso, por lo que los plazos suelen acortarse. La mayor parte del equipo son animadores freelance. El coste de tener un equipo propio sería insoportable. Solo el estudio Ghibli puede permitírselo”.

Esto lleva a la causa en sí, que es la externalización a otros estudios pequeños, generalmente de gente que trabaja muy rápido, pero con poco cuidado. En el caso de Dragon Ball Super, el capítulo 5 se encargó a las oficinas de Toei en Filipinas bajo el mando de Naoki Tate, no precisamente conocido por su calidad contrastada. Esta puede ser la causa, pero agárrate, porque los capítulos 8 y 9 también han sido encargados al equipo del ínclito Tate. ¿Se repetirá la historia?

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