Esta es la insultante cifra que cobran los creadores de anime

Por mucho que el anime evolucione para bien, las condiciones de trabajo de sus creadores no parecen hacerlo de la misma manera. Trabajar en la industria de la animación japonesa es duro. Se requiere talento, mucha pasión y destacar entre una inmensa cantidad de virtuosos del dibujo; pero también aceptar estar sometido a incontables horas dibujando y a unos sueldos que no compensan todo el trabajo que hay detrás.

Una oferta de empleo del famoso estudio P. A. Works, de la que se ha hecho eco Kotaku, ha vuelto a poner sobre la mesa un tema que siempre ha dado que hablar. Esta compañía, famosa por la serie Shirobako, está reclutando a nuevos trabajadores para un proyecto que planea comenzar en primavera de 2018. Las dudas y la expectación sobre su nueva obra han quedado eclipsadas por el salario que pagarán a los nuevos empleados: 770 yenes por hora (6,75 dólares o 5,5 euros aprox.).

Puede que esto, para ciertos países, no suene a locura; pero lo que arrojan estas cifras es algo muy por debajo del salario mínimo en Japón. Calculando unas 8 horas de trabajo al día y un total de 260 días laborales al año, sale un total de 1.061.600 yenes anuales (12.000 euros aproximados). Comparando esta cifra con lo que se gana, por ejemplo, en un McDonald's del mismo país (2.350.400 yenes de media), queda claro que los animadores no salen bien parados.

Esta situación, sumada a que es totalmente común excederse en el total de horas diarias de trabajo, ha desatado toda una controversia en internet cargada de críticas negativas. Lo más curioso de todo es que P. A. Works se ha hecho tremendamente famoso por Shirobako, que trata sobre las desventuras de los animadores nipones. Irónico, cuanto menos.

¿Mejorarán las condiciones de los dibujantes de anime en Japón? Puede que este debate sirva para conseguir algún cambio, aunque por el momento no parece que vaya a ser así.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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