La serie Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales desata la polémica con su visión del Gamergate

Cuando vemos en una serie televisiva a un supuesto experto informático decir que va a diseñar una interfaz gráfica para localizar la IP de un asesino, porque así se las gastan en CSI: Nueva York, ya nos coge curados de espanto. Localizarlo no lo localizará, pero seguro que le quedará muy bonita en pantalla. Es lo que suele haber en los guiones, pero en el caso de Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales y su último capítulo la cosa va más allá de usar terminología informática al tuntún. El episodio que referencia el infame Gamergate ha resultado ser una oda al maniqueísmo más desquiciado.

Desde Kotaku, y aun con las manos en la cabeza, nos cuentan cómo ha ido el mencionado capítulo, en el que una desarrolladora de videojuegos es secuestrada por un grupo de terroristas misóginos que no quieren que haya mujeres haciendo videojuegos porque… bueno, porque sí, porque ellos son así y no hace falta más explicación. El capítulo ha incluido escenas de violencia física innecesarias además de diálogos igualmente poco inspirados, como el personaje de Ice-T resumiendo el caso en que “están jugando a un juego… nosotros hemos de jugar también”, esencial para una trama que lo reduce todo a los extremos de buenos muy buenos y malos muy malos.

Los chicos de Kotaku han hecho el esfuerzo de extraer varios vídeos un tanto sonrojantes de este capítulo, que flaco favor hace al asunto que quería tratar, y que podéis ver en su artículo. Si queremos encontrar un fiel reflejo de los videojuegos en un drama televisivo, mejor no impacientarse mucho.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Sigue muy lejos el mundo de los videojuegos de las series populares?

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